Lady Bird

(2017) EE.UU.
DIRECCIÓN Y GUION Greta Gerwig
FOTOGRAFÍA Sam Levy
MÚSICA Jon Brion
REPARTO Saoirse Ronan, Laurie Metcalf, Lucas Hedges, Timothée Chalamet, Tracy Letts

La mejor edad

La actriz Greta Gerwig escribe y dirige esta historia autobiográfica, con todos los elementos de una buena película independiente. Es el año 2002 en Sacramento, California, y Christine McPherson —que se dio a sí misma el nombre de «Lady Bird»— cursa su último año en un colegio católico para señoritas. Y ella es todo lo contrario a una señorita, casi tanto como es todo lo contrario a su madre, una médico trabajadora, responsable y agobiada.

MCDLABI EC014

Como en el tercer acto de Boyhood (Richard Linkater, 2014), película con la que tiene muchos elementos en común, se nos cuenta la cotidianidad de un personaje adolescente, con todo lo que eso implica en el conflicto: prácticamente inexistente para el exterior pero fundamental para el protagonista. Lady Bird pretende salir de su «jaula» de la pequeña ciudad de Sacramento y estudiar la carrera en Nueva York; como le sucede a la mayoría de las personas, no tiene el dinero ni las calificaciones para lograrlo, aunque tiene su determinación.

lady-bird-2

Además del óptimo look de película independiente —Gerwig le habrá aprendido mucho a su pareja, el escritor y director Noah Baumbach—, la película cuenta con excelentes actuaciones. En los roles de adolescentes protagonistas tenemos un trío que juntos acumulan 5 nominaciones al Oscar: Saoirse Ronan, siempre sorprendente y más en este que se siente curiosamente como su papel menos adulto, Lucas Hedges y Timothée Chalamet. A la altura está la interpretación de Lauire Metcalf como la madre, lo que le ha valido de momento la nominación al Oscar.

watching-best-picture-noms-05-videosixteenbyninejumbo1600

Sin grandes dramatismos y con buenas dosis de humor (imposible no acordarse de Napoleon Dynamite, sobre todo con la simpática campaña electoral de Lady Bird), vemos elementos de la vida misma en la que todos podemos reconocernos. Las discusiones de una madre y una hija muy distintas que, con todo, se quieren mucho —y la importancia del rol del padre, que funciona como nexo y árbitro entre ambas. Las dudas legítimas ante los retos del futuro en una etapa clave. La ilusión —y la desilusión— del primer amor. Los falsos amigos populares y los amigos de verdad. Las lágrimas y las risas —a las que tampoco escapan los curas y las monjas del colegio— todos humanos, todos normales. Esas historias que, por suerte, no son pretenciosas y que esperemos el cine independiente nunca deje de brindarnos.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Tres anuncios en las afueras

(2017) EE.UU., Reino Unido
DIRECCIÓN Y GUION Martin McDonagh
FOTOGRAFÍA Ben Davis
MÚSICA Carter Burwell
REPARTO Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell, Abbie Cornish, Caleb Landry Jones, Lucas Hedges, John Hawkes, Peter Dinklage

«Todos somos grotescos»
Flannery O’Connor

Un hombre bueno es difícil de encontrar

Tras la violación y asesinato de su hija, y los meses que pasan sin que la policía esclarezca el caso, Mildred Hayes (Frances McDormand) decide alquilar tres grandes anuncios en la carretera del pueblo en los que manda poner: «Violada mientras moría», «¿Y aún no hay arrestos?», «¿Cómo es esto, Jefe Willoughby?» (en inglés suenan mejor), el último siendo una alusión directa al apreciado sheriff local Willoughby (Woody Harrelson). Siguiendo un principio básico de la comunicación pública —si es notorio, más pronto se atenderá— Mildred destapará la presión en su pequeño pueblo con consecuencias difíciles de prever.

three-billboards-outside-ebbing-missouri

La tercera película del talentoso Martin McDonagh es estupenda. Una eficaz mezcla de géneros —en parte western, en parte drama, en parte thriller y en parte humor negro a lo hermanos Cohen— con una trama imprevisible a la vez que coherente, que es muy de agradecer ante el panorama de historias siempre tan predecibles que se nos ofrece actualmente. Situaciones fuertes en torno a personajes agresivos y resueltos, especialmente la madre coraje protagonista, una auténtica guerrera con pañoleta en la frente incluida, de quien Frances McDormand dijo que tuvo que inspirarse en los gestos de John Wayne pues no encontró un modelo femenino para lo que el personaje requería.

three-billboards-outside-ebbing-missouri-038_3b_05960_rgb

El resto del reparto funciona otro tanto. No por nada fueron nominados al Oscar, junto con McDormand —favorita para llevarse la estatuilla de actriz principal—, Woody Harrelson y Sam Rockwell, este último encarnando a un policía primario, de pocas luces y bastante racista, en otra de sus grandes interpretaciones en las que resulta realmente repelente. También los papeles más pequeños están muy bien elegidos e interpretados con actores como John Hawkes, Peter Dinklage o Caleb Landry Jones, que este año aparece en tres de las grandes: Get Out, The Florida Proyect y esta que comentamos. Quizá el más flojo sea Lucas Hedges, que interpreta al hijo de Mildred; al menos en comparación a su actuación el año pasado en Manchester By The Sea.

mv5bnjc0y2ywm2etndmwmy00m2jlltgzyjgty2u3ngqzntrmmjk1xkeyxkfqcgdeqxvyndg2mjuxnjm-_v1_sy1000_sx1500_al_

Amén de la pericia en aspectos como la música, el sonido o la fotografía —un logrado plano secuencia da gran fuerza a un momento clave de la trama, por ejemplo—, lo que más destaca de la película son las dimensiones que tienen los personajes. Ciertamente no estamos ante héroes y villanos, ninguno es puramente bueno o malo (de hecho, los momentos más artificiales son cuando la trama encumbra un poco al personaje del sheriff Willoughby). Como nos recordara el cine de la pequeña pantalla en, por ejemplo, Breaking Bad, los grandes personajes se forjan en esa indeterminación moral que en el fondo retrata a todo ser humano.

mv5byznkyjyyzmmtmwnini00zwjilwi0ndmtmdezzdk1nzblzdbhxkeyxkfqcgdeqxvyndg2mjuxnjm-_v1_sy1000_sx1500_al_

La escritora estadounidense Flannery O’Connor contaba en el relato corto «Un hombre bueno es difícil de encontrar» —que da nombre a uno de sus libros más famosos— una historia de violencia con aparente escaso sentido. La tesis de esta autora, de firmes creencias católicas dentro de un entorno protestante, es que las buenas narraciones consiguen transmitir la esencia del ser humano justamente en ese claroscuro entre el bien y el mal. Un hombre bueno es difícil de encontrar no solo podría ser el título de esta película, es también el libro que el personaje de Red (Caleb Landry Jones) está leyendo en el arranque de la película cuando Mildred Hayes llega a alquilar los anuncios. ¿Coincidencia? Por supuesto que no.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

La forma del agua

(2017) EE.UU.
DIRECCIÓN Guillermo del Toro
GUION Guillermo del Toro y Vanessa Taylor
FOTOGRAFÍA Dan Laustsen
MÚSICA Alexandre Desplat
REPARTO Sally Hawkins, Octavia Spencer, Michael Shannon, Richard Jenkins, Doug Jones, Michael Stuhlbarg

Romance anfibio

Siguiendo la receta de sus películas más exitosas (El espinazo del diablo, El laberinto del fauno), Guillermo del Toro —uno de los tres mexicanos consentidos de Hollywood, junto con Alejandro G. Iñárritu y Alfonso Cuarón— presenta en La forma del agua una historia de fantasía dentro de un contexto de época, en este caso la guerra fría en Estados Unidos. En un búnker secreto del gobierno americano, una mujer muda que trabaja como empleada de limpieza se enamora de una criatura marina, una especie de hombre pez que es llevado ahí para experimentación.

maxresdefault7

De gran calidad cinematográfica en lo técnico, con un diseño de producción extraordinario y una fotografía bien lograda, así como la excelente banda sonora de Alexandre Desplat, el desarrollo del guion es, sin embargo, bastante predecible y con una estructura desacompasada. Los personajes resultan planos y sin un arco de transformación; por un lado, los buenos sin sombra de maldad, con el denominador común de ser marginados: la protagonista (Sally Hawkins) por ser muda, su amiga y colega (siempre simpática Octavia Spencer) por ser afroamericana, su vecino y confidente (Richard Jenkins) por ser homosexual, y su enamorado por ser un anfibio con sentimientos humanos (Doug Jones, el monstruo habitual de Del Toro), cuya apariencia por cierto no lo hace especialmente empático. Por otro lado, los malos son también clichés, sobre todo el villano (Michael Shannon) que tortura a la criatura sin razón aparente y que es cínico, misógino y hasta fundamentalista religioso al parecer.

shape-of-water-shannon-hawkins-spencer

Si bien la originalidad de los planteamientos de Del Toro siempre es de agradecer, así como las múltiples referencias cinematográficas que demuestran su amplio bagaje audiovisual, con todo tipo de homenajes al cine de monstruos y al cine en general (los protagonistas de esta historia viven encima de una sala de cine), La forma del agua no va más allá de algunos lugares comunes. Algunas escenas de desnudez completamente innecesarias y la escasez de explicaciones clave como el origen de la criatura o el cómo y por qué la protagonista se enamora de ella —algo que se antoja como el eje de la trama pero que simplemente sucede y al inicio— la hacen una película difícil de clasificar y, aunque entretenida, poco memorable. Algunas de sus 13 nominaciones (las técnicas, sobre todo) están más que justificadas, incluida la de Del Toro como director, pues ciertamente hace un trabajo impecable; las de interpretación son más discutibles, pues cuenta con un reparto excelente que tampoco puede crecerse mucho con esos personajes; en fin, la nominación  del guion así como la de mejor película harían esperar mucho de una cinta muy regular aunque original.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

The Greatest Showman

(2017) EE.UU.
DIRECCIÓN Michael Gracey
GUION Jenny Bicks y Bill Condon
FOTOGRAFÍA Seamus McGarvey
MÚSICA John Debney y Joseph Trapanese. CANCIONES Justin Paul y Benj Pasek
REPARTO Hugh Jackman, Michelle Williams, Zac Efron, Rebecca Ferguson, Zendaya, Keala Settle

Espectacular

La palabra «espectáculo» se aplica al entretenimiento que, independientemente de su calidad artística o intelectual (que puede tener o no) resulta atractivo, disfrutable y —para el que lo organiza— rentable. Ese fue precisamente el éxito de P.T. Barnum (1810-1891), el showman por excelencia, famoso por inventar el circo ambulante y por enriquecerse con espectáculos sensacionalistas que hicieran disfrutar al público sin importar la calidad moral o artística de lo que se presenta. Si Barnum viviera hoy probablemente produciría reality shows o sería un campeón de las fake news. Su biopic en formato musical, donde es interpretado por el gran Hugh Jackman, presenta su figura bastante idealizada, como un audaz soñador que quiere llevar alegría al público, y la película es en sí un excelente espectáculo.

greatest20showman2

Así, sin pretensiones de ser una obra maestra del cine, The Greatest Showman es una película del todo disfrutable, con un ritmo incesante que presenta una peripecia detrás de otra sin un segundo para la contemplación o la reflexión (con la poca profundidad que eso implica). En esta línea van también sus espectaculares canciones (obra de los mismos que hicieran las de La La Land, con eso se dice todo) que además de ser pocas para no cansar apuestan por un estilo pop actual en un contexto de época, un contrapunto al más puro estilo de Baz Luhrman (Moulin Rouge!, El gran Gatsby) pero sin el nivel artístico del director australiano.

thegreatestshowmanpic

La película gira en torno a Jackman, hasta el punto de parecer un proyecto personal del actor que comenzó en los musicales de Broadway antes de ser el Wolverine de los X-Men y que ciertamente se luce cantando y bailando. Lo acompañan Michelle Williams, que sorprendentemente canta bastante bien, y Zac Efron, ideal para este tipo de películas, así como otros artistas del estilo como Zendaya o Keala Settle. Como los shows de Barnum que ofrecían diversión al vulgo, la película no tiene reparo en ser un entretenimiento ágil, con giros de la trama inverosímiles, cambios de los personajes poco justificados y licencias artísticas como que la cantante de ópera Jenny Lind (interpretada por Rebecca Ferguson) cante una canción actual y pegadiza —y excelente en su nivel— con la voz de Loren Allred, salida del Top 20 del reality The Voice. El objetivo, en fin, se cumple: una película estupendamente entretenida y exitosa (mientras escribo esto la cinta lleva dos meses en cartelera en mi país, ofreciendo también funciones sing along en las últimas semanas) que hasta incluye un mensaje de aceptación a los que son diferentes, broche de oro para garantizar su buen recibimiento. El propio Barnum estaría orgulloso de semejante éxito y de hacer feliz una vez más al gran público.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

The Big Sick

(2017) EE.UU.
DIRECCIÓN Michael Showalter
GUION Kumail Nanjiani y Emily V. Gordon
FOTOGRAFÍA Brian Burgoyne
MÚSICA Michael Andrews
REPARTO Kumail Nanjiani, Zoe Kazan, Holly Hunter, Ray Romano

Amor en la enfermedad

Kumail es un comediante pakistaní que hace stand-up en Chicago. Cuando conoce a la simpática universitaria Emily y se enamoran, su relación chocará con las fuertes tradiciones familiares de Kumail (entre pakistaníes los matrimonios son arreglados por las familias, incluso en las comunidades emigradas a Estados Unidos) y con una grave enfermedad que ella contrae. Basada en la relación real del comediante Kumail Nanjiani y la entonces universitaria Emily Gordon (escrita por ellos mismos, lo que les valió una nominación al Oscar), The Big Sick es una agradable comedia vitalista, a pesar de lo dramático de las circunstancias, que ocurre entre los escenarios de stand-up comedy —Kumail se interpreta a sí mismo, todo un Seinfeld de nuestro tiempo— y las salas de espera de los hospitales al estilo de Mientras dormías (1995).

big-sick-web-e1500890824864

Con gran química entre los protagonistas —Kumail y una adorable Zoe Kazan— reforzada por las interpretaciones de Holly Hunter y Ray Romano como los padres de ella, veteranos de la comedia estadounidense a los que da gusto ver en forma, y una dirección ágil de comedia de Michael Showalter, la película es divertida y a ratos inspiradora. Aunque con reacciones emocionales exageradas como este género exige, se deja clara la idea del amor verdadero como sacrificio —en el constante Kumail, pero también en sus divertidos suegros unidos ante la dificultad, o en sus padres capaces de tener detalles tiernos de cariño mientras lo desheredan «por romper la tradición»— y cómo siempre el buen humor es una gran arma para enfrentarse a las circunstancias más difíciles.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Get Out

(2017) EE.UU.
DIRECCIÓN Y GUION Jordan Peele
FOTOGRAFÍA Toby Olivier
MÚSICA Michael Abels
REPARTO Daniel Kaluuya, Allison Williams, Catherine Keener, Bradley Whitford, LilRel Howery

Intriga de raza 

Sorprendente ópera prima del comediante Jordan Peele que le mereció una terna de nominaciones al Oscar: mejor guion, mejor director y mejor película. La premisa es el fin de semana de una pareja interracial en el que ella, blanca de una familia americana de abolengo, le presentará a su familia a su novio afroamericano, nuestro protagonista. Lo que inicia al estilo Meet the Parents —aunque siempre con elementos que siembran intriga— pasa a lo extraño al modo de The Lobster, evolucionando hasta la violencia cruda cuando la intriga da paso a una realidad espeluznante.

113f24b7e4cb4907a4c19216a8aa10e1_4f596a9f3d2c4f31b57740bef7877c8c_header

Audaz mezcla de géneros, salta de la comedia (imposible no mencionar al personaje interpretado por LilRel Howery, agente de seguridad del aeropuerto y buen amigo con alma de héroe) al thriller y de ahí al horror de un modo coherente que a su vez mantiene al espectador al borde del asiento para sorprenderlo del todo en el desenlace, lo que ha hecho que lo comparen con el cine del mismo Hitchcock. Las buenas actuaciones (aunque quizá no para tanto como la nominación al Oscar de Daniel Kaluuya) y los correctos elementos técnicos visten una inteligentísima trama que se desvela como una original metáfora que critica el racismo que aún subyace en gran parte de la sociedad estadounidense. Ojalá haya más películas originales y de género que destaquen como esta para que las taquillas y las premiaciones nos ofrezcan tantas opciones distintas como el cine genera.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

La batalla de los sexos

(2017) EE.UU.
DIRECCIÓN Jonathan Dayton y Valerie Faris
GUION Simon Beaufoy
FOTOGRAFÍA Linus Sandgren
MÚSICA Nicholas Britell
REPARTO Emma Stone, Steve Carell, Andrea Riseborough, Bill Pullman, Alan Cumming, Sarah Silverman, Natalie Morales

Partido de género

Traslado a la pantalla de la historia real del partido de tenis celebrado en 1973 entre Billie Jean King y Bobby Riggs, que se conoció como «la batalla de los sexos» por las aseveraciones del ex campeón Riggs que, a sus 55 años, decía que ninguna mujer podría vencerlo, hasta que la también campeona y treintañera King asumió el reto. Con un guion del oscarizado Simon Beaufoy (Slumdog Millionaire) y dirigida por el matrimonio Jonathan Dayton y Valerie Faris (Little Miss Sunshine), la historia funciona por la emoción de la estructura clásica de las películas de deportes —con subidas y bajadas in crescendo hacia el encuentro final— y por las extraordinarias actuaciones de los protagonistas, Emma Stone y Steve Carell, que realmente bordan a sus personajes: la audaz y centrada Billie Jean y el fanfarrón Riggs, al que Carell consigue hacer simpático a pesar de su postura tan políticamente incorrecta.

battle-of-the-sexes

Realizada en una época donde esta batalla de los sexos ha evolucionado bastante, la película está enfocada desde la lucha de Billie Jean King y sus compañeras tenistas por un trato igual entre hombres y mujeres en el mundo del deporte. Validísima reivindicación que a veces cae en el cliché de unos personajes masculinos completamente misóginos (excepto los modistas que, como homosexuales, cumplen con su rol de confidentes de las heroínas como sucede en el cine desde hace décadas), así como la idealización de la emergente homosexualidad de Billie Jean. Se da menos peso en cambio a personajes más centrados, como el abnegado marido de Billie Jean que la apoya en todo momento, la esposa de Riggs (de quien él depende emocional y económicamente, como ella le recuerda) o la tenista Margaret Court, cristiana y también campeona, que viaja a los torneos acompañada por su esposo e hijo, presentada como uno de los personajes negativos. En fin, una película entretenida y bien realizada así como políticamente correcta, todo un trofeo de la batalla de los sexos.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Dark [serie]

1ª temporada: 2017. Alemania, EE.UU.
CREADORES Baran bo Odar, Jantje Friese
DIRECTOR Baran bo Odar (10 episodios)
GUIONISTAS ADICIONALES Martin Behnke, Ronny Schalk, Marc O. Seng
FOTOGRAFÍA Nikolaus Summerer
MÚSICA Ben Frost
REPARTO Oliver Masucci, Karoline Eichhorn, Jördis Triebel, Louis Hofmann, Maja Schöne, Andreas Pietschmann

Pueblo chico, misterio grande

Netflix encontró la piedra filosofal. Pioneros del streaming, son actualmente sus amos y señores —aunque previsiblemente no por mucho tiempo— pues añadieron a su conveniente sistema distribución la producción propia y de altísima calidad: series como House of Cards, Black Mirror (desde la tercera temporada solamente) o Stranger Things y películas como Okja (nominada en Cannes), Bright (una cop movie distópica con orcos, elfos y Will Smith) o próximamente The Irishman, nada menos que el regreso de Martin Scorsese y Robert De Niro al cine de mafiosos. En fin, también ha empezado con producciones en otros países y su primera incursión alemana, Dark, un oscuro thriller de ciencia ficción, atrapó a miles de espectadores desde su estreno en diciembre. Motivos no le faltan.

dark-netflix-jonas-cave

[Esta crítica no contiene spoilers, pero en cualquier caso recomendamos que, si no la has visto, veas primero Dark sin más datos de la trama para su óptimo disfrute. Advertido quedas]

Dark es una historia sobre familias, moralidad y la naturaleza del tiempo. En ese orden. La trama gira en torno a cuatro familias en el pequeño pueblo de Winden en el año 2019. Como en Stranger Things —con la que esta serie se ha comparado, aunque tienen menos en común de lo que parecería a primera vista—, el conflicto lo desata la desaparición de un niño, Mikkel, cerca de las cavernas del bosque de Winden. En seguida se intuye que esas cavernas esconden un gran misterio sobre el que pivotarán estos personajes, pues la pregunta pasa pronto de ser “¿dónde está Mikkel?” a “¿cuándo está Mikkel?”.

img_1061

La serie, a pesar de cierta temática adolescente por la edad de muchos de sus personajes, maneja temas fuertes, arrancando con un suicidio y una escena de infidelidad sin más preámbulos. Hay un grave problema con este pueblo, se nos dice, y no es precisamente el misterio de sus cuevas. Los rencores y heridas sin sanar entre sus habitantes irán saliendo a la luz a raíz de las desapariciones y los crímenes que la trama va desarrollando. El tono está muy logrado con la fotografía que retrata el pueblo siempre lluvioso o nublado, y que —como en 13 Reasons Why, también de Netflix— ayuda a distinguir en qué tiempo narrativo nos sitúa la también elaborada edición. La banda sonora es estupenda, tanto la original —con unos excelentes coros dramáticos— como las canciones que acompañan momentos clave de la trama.

dark-netflix

Con un reparto coral bastante equilibrado, es difícil definir un protagonista principal en Dark. Quizá Jonas, el joven que busca esclarecer el misterio del tiempo y su propio origen; o Ulrich, el policía cuyo hijo desaparece como 33 años antes lo hiciera su hermano (y que es amante de la madre de Jonas); o Charlotte, la jefa de policía cuyo esposo y el padre de este parecen vinculado a las desapariciones; o Aleksander y Regina, dueños de la planta nuclear de Winden, de donde se presume que todo parte. El nudo de relaciones es ciertamente complejo, y no está de más hacerse un pequeño árbol genealógico pues estas familias cumplen roles importantes en cuatro generaciones distintas. Cabe decir que el casting en ese sentido es excelente, por el gran parecido —físico y de actitud— de los actores que representan a los personajes en distintas épocas.

maxresdefault

Como debe ser, mucho queda sin resolver al final de esta primera temporada, pero lo que se ha planteado hasta ahora posee una gran combinación de forma y fondo. Temas importantes tienen lugar en Dark, tales como las consecuencias de las propias decisiones morales —“Cosechas lo que siembras” es incluso el título del episodio 8—; la libertad y el destino; el amor como guía en la adversidad (la obra de teatro que se monta en el colegio sobre del mito griego de Ariadne, que ayuda a Teseo a través del laberinto, es un intertexto importante en este sentido) y el mal, aunque sea un poco cliché el misterioso villano Noah, de quien se sugiere incluso que es el Anticristo, y que va vestido de sacerdote, flaco favor a la imagen de este gremio. Sin desperdicio en la primera temporada, vale la pena seguirle la pista para la ya anunciada segunda: Netflix lo hizo de nuevo.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Los últimos Jedi

(2017) EE.UU.
DIRECCIÓN Y GUION Rian Johnson
FOTOGRAFÍA Steve Yedlin
MÚSICA John Williams
REPARTO Mark Hamill, Carrie Fisher, Daisy Ridley, Adam Driver, Oscar Isaac, John Boyega, Damhnall Gleeson, Kelly Marie Tran, Andy Serkis, Laura Dern, Benicio Del Toro

Vino nuevo en odres viejos

La historia de la familia Skywalker nos es casi tan conocida como la travesía de la productora Lucasfilm desde que fue comprada por Disney, compañía que se ha encargado de ir añadiendo episodios canónicos (El despertar de la fuerza y ahora Los últimos Jedi) y paralelos (Rogue One y próximamente Solo, anunciada para el próximo año). Nuevamente la nota característica es la fidelidad a los valores que han hecho de esta historia galáctica algo que resuena en la sensibilidad mitológica del ser humano (léase lo que escribí en mi crítica del Episodio VII sobre el origen de la saga).

starwarsviii58f1249a1a0da

Si bien esto implica que esta nueva entrega, escrita y dirigida por Rian Johnson (Looper, The Brothers Bloom) no es rompedora con el modelo —¿quién querría romper con una línea que ha generado millones de fans y billones de dólares?— cierto es que también es muy entretenida, lucidora y hasta profunda. Manteniendo el eterno conflicto entre bien y el mal, la luz contra la oscuridad en el corazón de la Fuerza, tenemos también una actualización hacia algunos valores de nuestro tiempo: la centralidad de los personajes femeninos, un reparto multirracial (al que se suma la asiática Kelly Marie Tran) y críticas a la desigualdad social y al maltrato animal —gran secuencia la del planeta casino Canto Bight— o a los vendedores de armas, cuyos clientes en la historia son tanto los buenos como los malos.

null

Visualmente espectacular, con un ritmo trepidante a pesar de sus dos horas y media de duración, momentos emblemáticos y emocionantes reapariciones, la de Johnson es una película estupenda. Incluso se permite utilizar cierto humor que el toque Disney introdujo desde la entrega anterior, que llega a rozar el exceso en la ridiculización del General Hux o con los sin embargo adorables porgs. La evolución de los personajes, tanto los nuevos protagonistas que conocimos en el Episodio VII como los viejos conocidos, es bastante coherente y grata, a pesar de que Poe Dameron (Oscar Isaac) sea demasiado parecido a Han Solo, o que el guion no sepa qué hacer con el personaje de Finn (John Boyega) hasta el punto de inventarle una aventura propia a la que lo entretenida no le quita lo innecesaria que resulta para la trama. Muy sólidos en cambio son los personajes secundarios que, aunque episódicos, son de lo mejor, como el pícaro galáctico que encarna Benicio Del Toro (la mejor actuación de la película, sin duda) o la juiciosa Vicealmirante Holdo (Laura Dern), que pasa de antipática a tremenda heroína en el mejor salto a la velocidad de la luz que hemos visto.

star-wars-the-last-jedi-image-05

Lo más emocionante, con todo, es la relación entre la pareja en la que se centra esta trilogía: Rey y Kylo Ren/Ben Solo (Daisy Ridley y Adam Driver), tan lejos y a la vez tan cerca, enemigos y aliados, en lados opuestos de la fuerza… una excelente complejidad que potencia el sencillo conflicto en el que pivota toda la saga. Y, desde luego, la novedad es el regreso de Luke Skywalker. El héroe de varias generaciones, cuya localización fue tema central del episodio anterior, retirado voluntariamente se rehúsa a entrenar a Rey y a ayudar a la Resistencia. Quien fuera una nueva esperanza la ha perdido del todo y será la joven Rey quien busque su transformación y regreso: la ilusión y apertura de miras de la juventud quien rete al cerrado desencanto de la experiencia, quien lo acerque a esa alegría esperanzada del verdadero y sabio maestro (exacto, Yoda).

last-jedi-gallery6

Quizá con algún desacierto en asuntos pequeños (ese vuelo espacial de Leia) y no tan pequeños (el villano Snoke prometía más), este universo narrativo sigue tan sólido como los valores judeocristianos en que se inspira, impregnado por una Fuerza que —como enseña Luke a Rey— está por encima de los jedis, quienes simplemente acceden a ella, y seguiría imperando aunque estos dejasen de existir. Un universo, en fin, donde se vencerá “no peleando con lo que odiamos, sino salvando lo que amamos”. Completamente de acuerdo.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Coco

(2017) EE.UU.
DIRECCIÓN Lee Unkrich & Adrian Molina
GUION Adrian Molina, Matthew Aldrich, Lee Unkrich, Jason Katz
MÚSICA Michael Giacchino
REPARTO ORIGINAL  Anthony Gonzalez, Gael García Bernal, Benjamin Bratt, Alanna Ubach, Alfonso Arau, Sofía Espinosa, Jaime Camil

Pixar con mariachi

La sala se oscurece. El inconfundible intro con el castillo de Disney arranca con la tradicional tonada de When You Wish Upon a Star… tocada por un mariachi. Y a continuación, por supuesto, la lámpara saltarina, el logo de ellos, los genios: Pixar. Exactamente 22 años después de sorprender al mundo con Toy Story —no tanto por ser la primera película completamente animada en computadora, cosa que le valió un Oscar especial, sino por su guion que toca el corazón, eso que se volvió el sello de la casa— traen su película número 19. La prepararon durante 6 años y su estreno no puede ser más oportuno en la era Trump, pues es, como dicen ellos, un canto de amor a México. Y hasta el nombre es precioso. Se llama Coco.

coco-2017-movie-1080p-1

A cargo de Lee Unkrich (ganador del Oscar por Toy Story 3) y Adrian Molina, la historia de Coco se enmarca en la tradición mexicana del Día de muertos, pieza única del folklor mexicano que ha atraído al cine internacional ya desde el proyecto inconcluso del padre del cine ruso, Serguei Eisenstein, ¡Que viva México! en 1930 y hasta la última aventura de James Bond, Spectre. Consiste, como es sabido, en que la noche del 1 al 2 de noviembre se recuerda con fotos en altares a los seres queridos fallecidos, que esa noche «regresan» a visitarnos; en esta línea la película retoma el lugar común del contraste del mundo de los vivos con el animado mundo de los muertos, como sucedía en El cadáver de la novia de Tim Burton o en El libro de la vida de Jorge R. Gutiérrez, producida por Guillermo del Toro. Por cierto, esta última —también en torno al Día de muertos mexicano— fue estrenada mientras Coco estaba en preproducción, cosa que no es la primera vez que le pasa a Pixar, pues también fueron adelantados por la derecha cuando en 1998 DreamWorks estrenó Antz mientras ellos prepararaban Bichos que se estrenó ese mismo año.

null

La trama de Coco sigue a la familia Rivera, humildes zapateros mexicanos que aborrecen la música desde que uno de sus antepasados, un músico famoso, abandonara a su mujer e hija por buscar la fama. Sin embargo, Miguel, el joven protagonista, que anhela ser un cantante como su ídolo Ernesto de la Cruz, termina transportándose accidentalmente al mundo de los muertos de donde intentará regresar para cumplir su sueño. No diré más para no arruinar nada, pero basta decir que el guion está bordado y es una clase maestra de storytelling, como suelen ser los de Pixar, con giros de trama y anagnórisis incluida. Las lágrimas finales, dicho sea de paso, están aseguradas.

COCO

Dieron fruto los años de investigación sobre el terreno, pues el homenaje a México resulta completísimo: el aspecto estético de los muertos representados como calaveras mexicanas; la centralidad de la flor de cempasúchil, típica de la fiesta; el perro xoloitzcuintle mascota del protagonista; o la arriesgada pero aceptable inclusión de los alebrijes —coloridas artesanías típicas— como animales mitológicos en el mundo de los muertos. Y, por supuesto, la cultura mexicana: el pueblito es auténtico, tanto como la abuela que utiliza su chancla como arma, el papel picado, hasta la camiseta de la selección de futbol y una colección de celebridades mexicanas, de hecho nunca antes una película de Pixar incluyó tantas referencias a personajes reales: Ernesto de la Cruz es un intencionadísimo alter ego del gran Pedro Infante, y en el mundo de los muertos encontramos al luchador El Santo, a Cantinflas, al propio Pedro Infante y a Jorge Negrete y, especialmente remarcada, Frida Kahlo; incluso se percibe cierta influencia de la excelente biopic de la famosa pintora que dirigió Julie Taymor en el 2002: otro buen ejemplo de homenaje a México desde Hollywood.

coco005

Pero sin duda la piedra de toque del sabor mexicano de la película es su música. Los directores apostaron a lo seguro con su compositor de cabecera, Michael Giacchino (Inside Out, Ratatouille, Up, Los increíbles) que supo adoptar los ritmos mexicanos y sones huastecos, logrando incluso piezas —recordemos que la trama gira en torno a la música— que parecen auténticas canciones mexicanas, e incluyó clásicos como La Llorona de la gran Chavela Vargas. Y el broche, en fin, que validó el elemento mexicano fue el reparto que da voz a cada personaje. Un cast completamente latino en la versión original, destacando Benjamin Bratt como el cantante Ernesto de la Cruz, del que varios repitieron para el doblaje latino/mexicano: un excelente Gael García Bernal —¡canta!—, Alfonso Arau o Sofía Espinosa, a los que se unieron en el doblaje varios artistas y celebridades mexicanas: Marco Antonio Solís, Angélica Vale, César Costa, Angélica María, Cecilia Suárez, Ana de la Reguera, Víctor Trujillo, Andrés Bustamante, Héctor Bonilla, la escritora Elena Poniatowska, la activista Ofelia Medina y hasta Xavier López «Chabelo». Como se ve, nadie quiso quedarse fuera de la fiesta.

pixar-coco-51

En pocas palabras, otra estupenda película de Disney y Pixar y un logrado homenaje que los mexicanos veremos con especial cariño. Y es que más allá de la animación y la trama elaborada, el mensaje es clarísimo: la prioridad de la familia por encima de las ambiciones individuales —como para quitarse el sabor agridulce de la galardonada La La Land. No por nada el nombre «Coco» es el de la tatarabuela del protagonista, Mamá Coco, cariñoso apelativo de las María del Socorro y uno de los primeros sonidos que el que escribe escuchó pues mi madre es, precisamente, Coco. No por nada dije que es un nombre precioso. Y digno de esta historia mexicana universal.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor