Los no lugares
Con 19 años de edad, Kane Parsons dirige esta película respaldado por la productora A24 y un regimiento de productores de Hollywood apostando por él. Es un síntoma interesante de lo que está pasando en Hollywood, pues recientemente otro youtuber dirigió otra exitosa película de terror estrenada en cines, Obsesión. Parsons ha sido un éxito en YouTube donde, conocido como Kane Pixels, tiene 3.7 millones de seguidores, y su video The Backrooms (Found Footage) tiene 83 millones de vistas. En este video, donde alguien con una vieja cámara de video recorre misteriosos pasillos vacíos de oficina o tienda departamental de los noventas, perseguido por una extraña presencia, se basa ahora este largometraje.

Dos actores de primera línea protagonizan la película. Chiwetel Ejiofor (12 años de esclavitud, Hijos de los hombres) es el protagonista, un hombre abandonado por su esposa que regenta la nada exitosa tienda de muebles «El Imperio Otomano del Capitán Clark»; Renate Reinsve (Valor sentimental, La peor persona del mundo) es su psicóloga que a su vez tiene un pasado traumático. Clark encuentra en el sótano de su tienda un pasaje al extraño espacio de los «backrooms», esos lugares tomados del video que se viralizó en YouTube y cuya extrañeza radica en que nos son familiares pero a la vez ajenos; aparentemente construidos por el hombre, pero impersonales. Lo que en redes se ha popularizado como «espacios liminales», o lo que el filósofo Marc Augé bautizó como «no lugares»: espacios donde los seres humanos transitamos sin apropiarnos de ellos, lo que los vuelve de un modo extraños o, con los necesarios elementos desconcertantes, incluso aterradores, sobre todo si uno descubre que no está ahí solo.

El problema está en adaptar un video cuyo éxito estaba precisamente en las preguntas que deja abiertas (found footage, «metraje encontrado», hace referencia a eso, a ser un video sin contexto o respuestas, sólo hallado) y en el juego de limitar al espectador a lo que la cámara capta, sin tener control de lo que hay fuera del campo visual. No por nada, la mejor secuencia de la película es precisamente la que está rodada así, con una cámara de video en mano. Hacer todo un largometraje así —como hizo brillantemente El proyecto de la Bruja de Blair en 1999 marcando escuela— quizá no se vio con un potencial comercial hoy. Y la decisión fue hacer este largometraje de modo convencional, con lo que eso implica narrativamente: una estructura, un planteamiento, un desenlace y, con él, una respuesta a lo que está sucediendo. Y esa respuesta, por más que se intentó enraizar en los pasados traumáticos de los personajes, no parece satisfactoria. Así, el tercer acto roza lo ridículo. Ahora bien, visualmente es un logro, con la estética de los noventas y un color amarillo antiestético predominando, lo que está bastante conseguido.

(2026) EUA
DIRECCIÓN Kane Parsons
GUION Will Soodik basado en los videos de Kane Parsons
MÚSICA Kane Parsons y Edo Van Breemen
FOTOGRAFÍA Jeremy Cox
REPARTO Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve, Mark Duplass, Lukita Maxwell, Finn Bennett



