Las ovejas detectives

El buen pastor

No es secreto que una de las estrategias más socorridas del mercado audiovisual hoy es buscar sagas o aludir a productos ya probados o conocidos que atraigan al público (lo que, desde luego, limita mucho la originalidad, pero eso es otra historia). Una de esas fórmulas ha sido el whodunit con muchos personajes involucrados con un toque de comedia que inauguró (ahí sí originalmente) Rian Johnson con su Knives Out, protagonizadas por Daniel Craig como el detective Benoit Blanc (que por lo mismo ha tenido ya dos secuelas con la misma fórmula) y donde se insertan también las recientes adaptaciones de novelas de Agatha Christie con Kenneth Branagh como el detective Hercule Poirot. En este subgénero se inserta esta película con un toque especial —las epónimas ovejas del título— pero que sorpresivamente logra mucho más que resolver un misterio, permitiendo una interesante reflexión sobre la muerte, el dolor y cómo lidiamos con ello en nuestra sociedad de mentalidad existencialista.

En las afueras de un pequeño poblado inglés, George Hardy (Hugh Jackman) cuida amorosamente a su rebaño de ovejas, incluso leyéndoles cada noche novelas de misterio. Cuando él mismo es asesinado, las propias ovejas se dan a la tarea de descubrir al asesino y el misterio detrás de la vida y muerte de su querido pastor. Como suele suceder en este tipo de películas, parte del éxito está en tener un reparto estelar de actores y es el caso, empezando con el propio Hugh Jackman cuya persona ya se asocia a los hombres rudos y bondadosos (desde Jean Valjean hasta Wolverine) y donde destaca Emma Thompson como su abogada. En este caso se extiende también a los actores que hacen las voces de las ovejas, donde hay otro ramillete de estrellas.

Con todo, lo más interesante es la reflexión en torno a la muerte. Estas ovejas pensantes y parlantes tienen la costumbre de olvidar (literalmente) aquello que les causa dolor o las contraría, como si nunca hubiera pasado —toda una metáfora del clima de posverdad en el que vivimos: «si no lo recuerdo, dice literalmente una joven oveja, entonces no es verdad». Así, no recuerdan a sus antepasados ni su muerte, y sólo saben que «se convierten en nubes». Sin embargo, la muerte de su abnegado pastor las pone en la disyuntiva de no olvidarlo, por justicia y por resolver el crimen, lo cual las adentra en el proceso del luto y de entender la muerte. Siempre en tono simpático, incluso aprenden sobre Dios en la doctrina católica («es un pastor, pero también un cordero, pero también es pan…»). Desde luego, subyace un fuerte mensaje animalista, donde ser carnicero es ser el peor villano. En fin, con un guion simpático y bien engranado, que no carece de fuertes momentos emotivos, estamos ante una película de calidad para toda la familia.

(2026) Reino Unido
DIRECCIÓN Kyle Balda
GUION Craig Mazin basado en la novela de Leonie Swann
FOTOGRAFÍA George Steel
MÚSICA Christophe Beck
REPARTO Hugh Jackman, Emma Thompson, Nicholas Braun, Molly Gordon, Nicholas Galitzine, Julia Louis-Dreyfus, Bryan Cranston, Chris O’Dowd, Patrick Stewart, Brett Goldstein, Bella Ramsey, Brett Goldstein, Regina Hall, Rhys Darby, Tosin Cole, Conleth Hill, Kobna Holdbrook-Smith, Hong Chau