Moscas

Frente al hospital

El director mexicano Fernando Eimbcke, alguna vez joven promesa que despuntó en 2004 con su ópera prima Temporada de Patos, vuelve a los festivales —concretamente Berlín, donde ganó el premio SIGNIS del Jurado ecuménico— con una historia entrañable, contada con toda sencillez y (demasiada) parquedad, que brilla y conmueve por momentos. Frente al inmenso y burocrático Hospital General de la Ciudad de México, cuyo acceso es digno de un relato kafkiano, vive la amargada Olga, quien ante una necesidad económica decide rentar una habitación a familiares de pacientes del hospital que vienen de otras partes del país y deben esperar fuera. Es así como conoce al pequeño Cristian y a su papá, que se hospedan ahí por la hospitalización de la mamá de Cristian.

Si bien la trama es algo predecible, la buena idea de la premisa y las buenas actuaciones permite dinámicas padre-hijo que recuerdan a El ladrón de bicicletas (1948) o a La vida es bella (1997), y eventualmente una dinámica entre el personaje de Olga y el niño que recuerda al inicio de Estación Central de Brasil (1998). El estilo hiperrealista de Eimbcke, su blanco y negro contemporáneo que hoy recuerda inevitablemente a Roma (2018) de Alfonso Cuarón, y su ya icónica inclinación a los videojuegos, junto con lo que parece un salto de guion entre el segundo y el tercer acto que no justifica del todo el arco de transformación del personaje principal, hacen que esto no pegue con toda la fuerza que podría. Cine de festival, que logra conmover al final, por lo que vale la pena llegar a él. El título no le ayuda especialmente.

(2026) México
DIRECCIÓN Fernando Eimbcke
GUION Fernando Eimbcke y Vanesa Garnica
MÚSICA Camilo Lara
REPARTO Teresita Sánchez, Bastian Escobar, Hugo Ramírez, Enrique Arreola

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