Toy Story 5

Juguetes vs pantallas

La trilogía de las primeras Toy Story —con su sano espacio creativo de 4 años entre la primera y la segunda, y 11 años entre la segunda y la primera— pertenecen a la Historia del cine como una de las mayores muestras de creatividad y calidad, a la vez siguiendo patrones muy estudiados. Pixar cambió el mundo de la animación sin olvidarse de privilegiar el storytelling. Una cuarta entrega venía sobrando, pero no defraudó, y consiguió sacar una nueva historia de unos personajes tan queridos. Esta quinta no se despega de semejante inercia de calidad (habría que proponérselo casi) pero tampoco llega a la potencia emocional y original de las primeras. Los personajes siguen multiplicándose abrumadoramente, y el mensaje, que mantiene su núcleo —los cambios que deben enfrentar juguetes que no cambian abocados a la felicidad de niños que sí cambian— esta vez tiene un giro muy actual cuando los juguetes deben enfrentar un nuevo reto: la invasión de las pantallas que emboban a los niños haciendo que renuncien a jugar con juguetes —en definitiva, a jugar con su imaginación.

Los reflectores se dirigen ahora a la vaquera Jessie, dejando de lado —demasiado quizá— a Woody y Buzz. Favorita de su niña Bonnie, Jessie y los demás juguetes (quise ver más de ellos también; pues la sorna del Señor-Cara-de-Papa y del cerdo alcancía Ham, así como la ansiedad histérica de Rex son de lo mejor de la franquicia) se ven amenazados por la llegada de Lillypad: una tablet que, como los juguetes, tiene conciencia propia. Con menos maldad que otros villanos de esta saga (y una metanoia un poco repentina y poco creíble), su fuerza está en la evidencia de lo que vemos a diario que las pantallas generan en los niños. Los tres actos clásicos de la saga también se repiten aquí: juguetes amenazados, salen a una aventura al mundo exterior, gran final. Es difícil dar espacio a la cantidad de juguetes que siguen apareciendo, aunque celebro la subtrama del regimiento de Buzz Lightyears a los que acompaña lo mejor del soundtrack de la película.

Sin duda una película lograda, el nexo con la original venía en la persona de Andrew Stanton, miembro de la generación fundadora de Pixar (participó en la primera Toy Story) y director a su vez de algunas de las mejores películas del estudio como Buscando a Nemo o WallE. Escribe y dirige esta película junto con Kenna Harris, más joven. Musicalmente también está ligada a las primeras dos películas de los juguetes, lo que hace esa conexión emocional y nostálgica. ¿En algún momento dejará de explotar Disney esta querida franquicia y será ese momento cuando los mismos elementos dejen de funcionar? Estén atentos a sus pantallas.

(2026) EE.UU.
DIRECCIÓN Y GUION Andrew Stanton & Kenna Harris
MÚSICA Randy Newman
REPARTO (voces) Tom Hanks, Joan Cusack, Tim Allen, Conan O’Brien, Greta Lee, Tony Hale, Wallace Shawn, Scarlett Spears

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