Rogue One

(2016) EE.UU.
DIRECCIÓN Gareth Edwards
GUION Chris Weitz y Tony Gilroy, historia de John Knoll y Gary Whitta
FOTOGRAFÍA Greig Fraser
MÚSICA Michael Giacchino
REPARTO Felicity Jones, Diego Luna, Mads Mikkelsen, Alan Tudyk, Donnie Yen, Wen Jiang, Ben Mendelsohn, Forest Whitaker, Riz Ahmed, James Earl Jones

Rebeldes

«Los espías rebeldes lograron robar los planos secretos del arma más extrema del imperio, la Estrella de la Muerte, una estación espacial blindada con suficiente potencia para destruir un planeta entero». Esta frase en el famoso texto en letras amarillas que se perdía en el espacio en el arranque de la primera película de Star Wars (el Episodio IV) aludía a lo que podía ser un capítulo tan motivante como trágico dentro de esta epopeya espacial. Como es sabido, Disney compró a George Lucas los derechos de la saga, con los que no solo continuó los episodios canónicos numerados que narran la historia de los Skywalker (de los que hemos visto ya el VII, amado y odiado, y esperamos el VIII en un año) sino que decidió explorar otras tramas del universo expandido empezando por esta aventura; una decisión que ha resultado enormemente afortunada.

rogue-one-cast-photo-d23-1536x864-521514304075-1

Esta es, pues, la historia —cronológicamente justo antes del Episodio IV— de un comando de la Alianza Rebelde que se dispone a robar los planos de la Estrella de la Muerte. Una gesta crucial, a la que había que añadirle trama, y así Star Wars nos plantea de nuevo un drama familiar, esta vez con Jyn Erso (Felicity Jones), cuyo padre (Mads Mikkelsen) fue obligado por el Imperio para diseñar la famosa arma. Buscando a Erso padre, da con Jyn el Capitán Cassian Andor (Diego Luna, viva México) y se les unen un improvisado grupo de valientes (incluyendo, por supuesto, un droide y este con poco tacto social: K-2SO) que terminarán siendo el comando Rogue One que debe robar los planos.

actualidad_177993981_23264611_1706x960

Estamos ante personajes no tan icónicos, por supuesto, como Luke, Leia o Han Solo; ni tan complejos como Rey, Flyn o Kylo Ren, diseñados para durar varias películas. Sin embargo, la película funciona muy bien, con un ritmo que, si es algo inconsistente en el arranque, se resarce con un tercer acto que es de lo mejor que hemos visto en la saga en términos de acción; no por nada se eligió a Gareth Edwards (Godzilla, 2014) como director de esta entrega.

scarif-rogue-one

La relación con los episodios canónicos es bastante equilibrada: sin alterar la trama ya conocida, es presentada con el subtítulo de «Una historia de Star Wars», y no abre con las famosas letras amarillas ni el mítico tema musical de John Williams. De hecho, el veterano no ha compuesto la música de esta película, mas el oscarizado Michael Giacchino hace un gran trabajo con temas originales pero que aluden al tan familiar universo musical de Star Wars. A la vez, los homenajes están ahí, como la aparición de Grand Moff Tarkin (recreado digitalmente, pues Peter Cushing falleció en 1994 y hoy tendría 103 años), un simpático cameo de R2-D2 y C3PO o la intervención de uno de los villanos más icónicos de la historia del cine: Darth Vader, de lo mejor del filme.

null

En fin, todo indica que hay Star Wars para rato, y si bien la situación política actual nos hace volver a hablar de rebeldes y de imperios, está claro que lo que nos sigue atrapando son los temas atemporales como los conflictos familiares o la fe en esa ayuda sobrenatural benevolente a la que se sigue acudiendo con esperanza: «Que la Fuerza te acompañe».

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Todos los datos de Rogue One

Sully

(2016) EE.UU.
DIRECCIÓN Clint Eastwood
GUION Todd Komarnicki basado en el libro de Chesley Sullenberg y Jeffrey Zaslow
FOTOGRAFÍA Tom Stern
MÚSICA Christian Jacob y Tierney Sutton Band
REPARTO Tom Kanks, Aaron Eckhart, Laura Linney, Valerie Mahaffey, Mike O’Malley, Anna Gunn

El heroísmo de la profesionalidad

Las escenas del avión que acuatizó en el río Hudson en enero del 2009 evitando lo que hubiera sido un trágico accidente en plena ciudad de Nueva York, dieron la vuelta al mundo. Pronto los medios hicieron del capitán, Chesley Sullenberg: «Sully», un auténtico héroe. Y la notoriedad del evento daba bastante pie a una adaptación cinematográfica.

sullyrunning-0-0

A la fama del hecho histórico se sumó la del talento involucrado. Qué duda cabe de que Tom Hanks era el actor indicado para encarnar a Sully. Y aun siendo un casting tan predecible en ese sentido —Hanks es el prototipo del héroe ordinario americano, ya interpretó al piloto del cohete Apolo 13 y, hace poco, al Capitán Philips en la cinta homónima, un personaje conceptualmente parecido a Sully— eso no quita que su actuación sea insuperable, pues tiene esa capacidad de meterte en la historia y en el personaje a los pocos minutos. Pero lo que da el tono decisivo es la dirección de Clint Eastwood, ese icónico rostro del spaguetti western y de la dureza masculina, hoy ya consagrado como un director excepcional (de Mystic RiverGran Torino, de Jersey Boys a American Sniper). Y no digamos si decide filmar todo a través del ojo lucidor de la cámara ALEXA IMAX de 65mm.

sully-movie-ditching

El reto estaba en que el percance en sí apenas duró unos minutos —el despegue, la colisión con una bandada de pájaros que avería las dos turbinas y el necesario acuatizaje; de hecho es la escasez de tiempo para volver al aeropuerto lo que propicia la hazaña—, insuficientes para un largometraje. Así que el guion de Todd Komarnicki se centró en el menos conocido conflicto posterior: el juicio realizado al Capitán Sully por la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) sobre si su acuatizaje fue responsable o no, lo que podría significar el fin de su carrera. Con todo, Eastwood consigue un ritmo atrapante, mientras nos introduce en el conflicto de este hombre ordinario a la vez que los intermitentes flashbacks van estirando de un modo cada vez más prolijo los impactantes minutos del accidente y el rescate.

sully_imax_trailer

El resultado es la historia de un hombre ordinario, cuya característica principal es ser profesional en lo que hace. Y eso en un piloto puede implicar salvar 155 vidas, por saber tomar la decisión correcta fruto de años de preparación y experiencia. Sobriamente, sin mayor glorificación pero dando honor a quien honor merece, la película cumple de sobra. Ojalá cale que trabajar bien es lo propio del héroe ordinario, aunque no siempre tenga la ocasión de una gran hazaña, como la que Sully nunca pidió pero que supo resolver gracias justamente a esos años de trabajo oculto.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Todos los datos de Sully

Swiss Army Man

(2016) EE.UU.
DIRECCIÓN Y GUION Dan Kwan y Daniel Scheinert
FOTOGRAFÍA Larkin Seiple
MÚSICA Andy Hull, Robert McDowell
REPARTO Paul Dano, Daniel Radcliffe, Mary Elizabeth Winstead

Amigo cadáver

Si tomamos una de las premisas más absurdas de la historia del cine (en su inicio era, de hecho, una broma para ver cómo reaccionaban algunos productores), le sumamos efectos increíbles, una gran dosis de absurdo y humor escatológico, música indie muy animante, dos talentosos actores de moda y un mensaje lo suficientemente poderoso y universal para cohesionar todo eso, tenemos Swiss Army Man, una de las películas más sorprendentes (para bien o para mal) del año.

swiss-army-man

Los artífices de semejante audacia son conocidos con el nombre artístico de «DANIELS» a secas. Tocayos e inseparables colaboradores, Dan Kwan y Daniel Scheinert se han forjado una breve pero consolidada experiencia en el mundo del cortometraje y del videoclip musical. Todo siempre en esta mezcla de lo absurdo, lo transgresor y desafiante, con elaborados efectos y atractiva música, lo que ha configurado su estilo propio.

swiss-army-man-2

La premisa absurda es un náufrago (Paul Dano) en una isla desierta que está a punto de ahorcarse cuando aparece un cadáver (Daniel Radcliffe, sí, Harry Potter) que lo salvará, ¿cómo? El protagonista descubre todas las utilidades de este hombre-navaja-suiza que da nombre a la película: utilizar sus flatulencias (su rasgo distintivo) como propulsores o para encender fuego, su boca como escopeta, sus brazos como si fuera una figura de acción para partir madera; también es brújula (me ahorro los detalles) y un largo etcétera. Por supuesto, el cadáver «habla», pero no es un zombie ni mucho menos. Es eso, un cadáver que interactúa. Es muy absurdo y esa es la idea.

swiss-army-man-romance-0

Ahora bien, si esto no quedó en mero material para el enorme archivo fílmico del absurdo (desde las cintas gore de Peter Jackson en los 80’s hasta los Don’t Hug Me I’m Scared y videos similares en internet) sino que fue premiado en el Festival de Sundance y tuvo una taquilla bastante decente, es en mi opinión por dos motivos fundamentales: la fama de los dos actores protagonistas y una factura tan lograda que parece insistir en que la película sí quiere decir algo. Con la factura lograda me refiero, en primer lugar, a la bella fotografía y el diseño de producción, con una viva paleta de colores que utiliza los elementos del bosque y de un montón de basura con la que los personajes recrean todo tipo de situaciones; después, a los efectos visuales, que los DANIELS manejan ya en sus videos previos, y que siendo absurdos al menos no se ven improvisados; finalmente, a la estupenda banda sonora, a cargo de la banda indie Manchester Orchestra que compuso casi toda la música a capella, con momentos tan especiales como el tributo al tema musical de Jurassic Park o las propias intervenciones musicales de Dano y Radcliffe.

news_photo_80145_1478205513

Y así, parece que la película sí dice algo. Tiene corazón. Y esa es la cereza del pastel, que hace de los DANIELS verdaderos narradores y no solo un par de locos. Lo que dice puede tener todo tipo de lecturas: desde que el cadáver es una proyección del interior del protagonista, hasta que estamos ante un loco en cuya mente sucede todo esto. Pervive, sin embargo, un mensaje de autenticidad, de amistad y de encontrarse con uno mismo; aunque advertimos que no es un mensaje lo suficientemente poderoso para perdonar todo el absurdo y el mal gusto que hay de por medio, si a uno no le gustan ese tipo de cosas. Pero por lo que se ve, a mucha gente sí.

 

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Todos los datos de Swiss Army Man

Captain Fantastic

(2016) EE.UU.
DIRECCIÓN Y GUION Matt Ross
FOTOGRAFÍA Stéphane Fontaine
MÚSICA Alex Somers
REPARTO Viggo Mortensen, Frank Langella, George MacKay, Samantha Isler, Steve Zahn, Kathryn Hahn

Educación salvaje

Ben (Viggo Mortensen) cría a sus seis hijos en medio de un bosque en los Estados Unidos, con una exigente preparación física y una visión hipercrítica de la sociedad occidental que lo rodea. Una peculiar formación ideada por Ben y su esposa, a la que nunca vemos en pantalla pues su suicidio es el incidente incitador que dispara toda la trama. A pesar de la advertencia de su suegro (Frank Langella), enemigo del estilo de vida hippie en el que Ben cría a los suyos, la peculiar familia se dispone a asistir al funeral de la madre a toda costa.

CFday25-580.jpg

Esta película, escrita y dirigida por el actor Matt Ross –cuyo único proyecto detrás de cámara había sido 28 Hotel Rooms– se antojaba una película inspiradora e interesante. Desde el atractivo título (aunque resulta no estar sembrado en la trama); el viaje familiar en peculiar autobús-caravana a lo Little Miss Sunshine; el look excéntrico y colorido de Ben y sus hijos entrando al funeral lleno de gente seria vestida de negro; la crítica a la sociedad superficial y un protagónico de Viggo Mortensen, todo ello prometía mucho.

brody-captain-fantastic-1200

Y lamentablemente el resultado no es lo suficientemente inteligente. Pronto se simplifican los enfoques, y todos los que no piensan como Ben y su difunta esposa son ridiculizados, pintando diferencias en blancos y negros, sin grises. Si bien la propia trama parece concluir que el estilo educativo de esta familia no es el adecuado, se insiste en elogiar una libertad un tanto atropellada que llega a rozar lo aberrante (la resolución de la última voluntad de la difunta madre es el más claro ejemplo).

CAPTAIN FANTASTIC

La realización es correcta, desde la fotografía que resalta la intensa paleta de colores hasta el ritmo narrativo, y emocionan secuencias muy bien logradas como las interpretaciones musicales de la familia –sobre todo el animante cover de Sweet Child O’ Mine de Guns N’ Roses–, parte de una banda sonora bastante conseguida. De nuevo, elementos fabulosos al servicio de un mensaje un poco trasnochado. Y es que ser rebelde está muy bien pero si tiene un sentido serlo, y corren tiempos en los que ante todo hay que comprender al otro, cosa que los héroes de este viaje no hacen en absoluto, todo en nombre de la autenticidad y el derecho a disentir. Una película que si bien subraya la importancia de la unión familiar y el cariño de un padre por sus hijos, olvida de fondo que lo que nutre el siempre apetitoso platillo de la libertad es el ingrediente de la responsabilidad.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Todos los datos de Captain Fantastic

Anomalisa

(2015) EE.UU.
DIRECCIÓN Charlie Kaufman, Duke Johnson
GUION Charlie Kaufman
FOTOGRAFÍA Joe Passarelli
MÚSICA Carter Burwell
REPARTO David Thewlis, Jennifer Jason Leigh, Tom Noonan

Muñecos con vacío existencial

El esperado regreso de Charlie Kaufman prometía mucho, más cuando se supo que el oscarizado escritor de Being John Malkovich, Adaptation y Eternal Sunshine of the Spotless Mind, volvía con una historia que también dirigiría –como la compleja y genial Synecdoche, New York– y que sería una película animada con técnica stop motion. Sin embargo, la historia del vacío emocional del conferencista y experto en servicio al cliente, Michael Stone (voz de David Thewlis), y cómo este vacío es llenado fugazmente por un encuentro anómalo con Lisa Hesselman (voz de Jennifer Jason Leigh) –de ahí el juego de palabras del título–deja bastante que desear.

ANOMALISA

Con todo, la animación está bastante lograda –hay mucho trabajo detrás de un largometraje en stop motion y la película la codirige Duke Johnson como experto en esa técnica de animación– e incluso fue reconocida con una nominación al Oscar como mejor película animada: más por la técnica que por la historia, seguramente. Desde luego el rostro del protagonista consigue transmitir expresiones y emociones auténticamente humanas. También es interesante la idea de que todos los personajes fuera de Michael y Lisa tengan el mismo rostro inexpresivo y la misma voz (de Tom Noonan), y eso magnifica el efecto de que él encuentra en ella a alguien especial, aunque también genera una sensación bizarra que distrae de la trama emocional cuando los que tienen esta voz son personajes femeninos o niños.

anomalisa-xlarge

Estamos aquí lejos de la complejidad habitual de Kaufman, y la historia se queda con tan poca trama que llega a aburrir bastante (se ha dicho que hubiera funcionado más como cortometraje). Si a esto se le suma la larga y torpe escena de sexo explícito (con muñecos animados, así es) que le valió ser clasificada como solo para adultos, se entiende la decepción de todo el conjunto. El propio Kaufman lo ha reconocido y él mismo echa de menos sus buenos tiempos. Desde luego ya ha demostrado que sabe hacer lo suyo y estaremos esperando a que la musa lo visite pero con más originales anomalías.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Todos los datos de Anomalisa

This Must Be the Place

(2011) Italia, Francia, Irlanda
DIRECCIÓN Paolo Sorrentino
GUION Paolo Sorrentino y Umberto Contarello
FOTOGRAFÍA Luca Bigazzi
MÚSICA David Byrne, Will Oldham
REPARTO Sean Penn, Frances McDormand, Eve Hewson, Kerry Condon, David Byrne, Simon Delaney

Búsquedas

Se trata de la primera incursión en Hollywood del italiano Paolo Sorrentino, quien luego se haría un merecido lugar en el panorama del cine de autor contemporáneo con La gran belleza (2013), ganadora del Oscar a mejor película extranjera, y con Youth (2015). Por cierto, ambas películas manejan líneas temáticas similares a las de la que nos ocupa.

this-must-be-the-place-4-e1331811716173

Cheyenne (Sean Penn extraordinario como siempre) es un rockero retirado que vive tranquilamente en Dublin y que debe viajar a Estados Unidos por la reciente muerte de su padre, sobreviviente del holocausto judío, al que tendrá que vengar cuando se entera de que su verdugo de los tiempos de Auschwitz sigue suelto.

El mayor acierto de la película –aunque no el único, ni mucho menos– es el contraste establecido en las distintas situaciones por el personaje de Cheyenne, una especie de Ozzy Osbourne que en sus largos cincuentas sigue luciendo un look de estrella del heavy metal con ojos maquillados y todo. Con esas pintas, se dispone a rastrear a un anciano ex nazi a través de ambientes rurales de Estados Unidos, por lo que el contraste es total. Como le dice una anciana al abrir la puerta y ver a semejante personaje: “¿Has venido a matarme, querido?”.

thismustbetheplace

A la vez, el personaje principal, como artista que es, tiene una visión única del mundo –un rasgo muy propio de los protagonistas de Sorrentino– y una actitud extrañamente pasiva ante las distintas peripecias de la trama. Tomado por loco por la mayoría, Cheyenne irradia no obstante cierta sabiduría quijotesca ante el que está dispuesto a verla, como el personaje de Rachel (Kerry Condon), quien incluso se enamora de él, y su hijo (la escena en que Cheyenne y el pequeño cantan juntos no tiene desperdicio). Por cierto, encomiable la relación amorosa con la esposa bombero, otro personaje contrastante: Frances McDormand en un papel muy macdormiano que Wes Anderson envidiaría.

Otro elemento protagonista es sin duda la música, que corre a cargo de David Byrne, vocalista de los Talking Heads, quien también se interpreta a sí mismo en la película como amigo de Cheyenne. Sus canciones establecen el tono de esta atípica road movie, y la homónima “This Must Be The Place” luce en un plano secuencia que es uno de los muy logrados del cinefotógrafo de cabecera de Torrentino, Luca Bigazzi.

this-must-be-the-place-sean-penn-frances-mcdormand-foto-dal-film-4

Con todo, hay que advertir que no es esta una película de ritmo convencional. Sorrentino no sigue la estructura clásica del guion –por lo que a veces puede generar la sensación de que es demasiado lenta o “no pasa nada”– ni se centra en la trama detectivesca de la búsqueda del ex nazi, como otros directores hubieran hecho. A Sorrentino le interesa el viaje interior de su protagonista, quien en plena madurez se encuentra, sin embargo, carente de algo, como Jep Gambardella (Toni Servillo) en La gran belleza o Fred Ballinger (Michael Caine) en Youth. Si uno está dispuesto a renunciar a esa ansia por los giros de trama, encontrará en esta película un lugar más que especial.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Todos los datos de This Must Be the Place

Mommy

(2014) Canadá
DIRECCIÓN Y GUION Xavier Dolan
FOTOGRAFÍA André Turpin
MÚSICA Noia
REPARTO Anne Dorval, Antoine Olivier Pilon, Suzanne Clément, Patrick Huard

Enfant terrible

El quebequés Xavier Dolan es un cineasta interesantísimo por muchas razones. Quizá la más llamativa es que a sus 27 años ha dirigido (y escrito) ya siete largometrajes; o que es también actor, editor y diseñador de vestuario de sus películas; factores que han llevado a varios a compararlo nada menos que con Orson Welles. Ahora, si bien sus películas tienen una gran fuerza visual, hasta Mommy (2014) se había centrado en tramas más bien sórdidas, con personajes homosexuales en relaciones tortuosas; historias en parte autobiográficas, que limitaban hasta cierto punto su alcance a un público mayor.

mommy-foto

En Mommy, sin embargo, añade a su lograda estética visual y sonora una gran intuición antropológica con valores universales. Die (Anne Dorval) es una viuda juvenil y algo alocada, que cría sola a su hijo Steve (Antoine Olivier Pilon), un adolescente bastante conflictivo y violento (la película empieza cuando lo echan de una correccional por incendiarla). Por encima de sus muchos problemas está el amor entre ellos, lo que conforma una peculiar familia a la que se suma Kyla (Suzanne Clément), una vecina que hará amistad con ellos. La peculiar cotidianidad de estos tres conforma la trama de la película, llena de momentos intensos y choques tan violentos como las personalidades de estos personajes.

493467

La técnica de Dolan esta vez experimenta arriesgadamente al grabar la mayor parte de la película en un formato 1×1 (literalmente un cuadrado, algo a lo que no estamos acostumbrados en absoluto en cine), que es su modo de presentar la opresión de sus personajes por los problemas que afrontan, y que resalta la experiencia estética de liberación cuando pasa al widescreen ocasionalmente. Aporta mucho igualmente el bien elegido soundtrack, con canciones de artistas como Celine Dion, Dido, Counting Crows, Simple Plan o Lana del Rey, entre otros. Mommy es un buen ejemplo de cómo la totalidad de elementos en el cine puede decir mucho del ser humano, y más cuando toca valores tan fuertes como el amor de una madre.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Todos los datos de Mommy

Youth

(2015) Italia, Francia, Suiza, Reino Unido
DIRECCIÓN Paolo Sorrentino
GUION Paolo Sorrentino
FOTOGRAFÍA Luca Bigazzi
MÚSICA David Lang
REPARTO Michael Caine, Harvey Keitel, Rachel Weisz, Paul Dano, Jane Fonda

Arte total

Aquellos primeros teóricos del cine que lo definieron como «arte de las artes» o «arte total», por su capacidad para asumir a las otras artes y aunarlas en una sola y poderosa experiencia, probablemente estarían encantados de ver Youth (2015), la última película de Paolo Sorrentino. Se trata de su segundo largometraje en lengua inglesa y parecido en tema y forma a su película anterior, La Grande Bellezza (2013), que ganara el Oscar a mejor película extranjera poniendo al italiano en la mira de este globalizado cine actual donde mexicanos, griegos o italianos hacen las obras rompedoras del cine de Hollywood.

maxresdefault

Arte total, pues, y es que uno de los principales temas de la película es precisamente el arte. Qué mejor modo de abordarlo que a través de dos amigos entrañables, ambos prestigiosos artistas, viviendo sus últimos años de vida: Fred Ballinger (Michael Caine), compositor y director de orquesta ya retirado, y Mick Boyle (Harvey Keitel), director y guionista de cine que trabaja en una película que será «su testamento». El paisaje visual es un precioso hotel de lujo en los alpes suizos donde los protagonistas conviven con la hija del primero (Rachel Weisz, que a su talento y atractivo ha añadido este año un gran acierto al elegir sus proyectos) y con otros personajes, desde una estrella de cine que pretende huir de la frivolidad (Paul Dano) hasta Miss Universo (Madalina Ghenea) o Diego Armando Maradona (Roly Serrano), inconfundible aunque nunca sea mencionado por su nombre.

youth2-xlarge

A la celebración de la música y del cine a través de las tramas de los protagonistas, se suma el de otras «artes» quizá menos prestigiosas: el alpinismo, que hace «ver el mundo de un modo más hermoso desde acá arriba», y hasta los masajes, con una bella apología del sentido del tacto, el menos desarrollado artísticamente. Sorrentino quiere, pues, nuevamente explotar la (gran) belleza por todas las vías posibles: desde los serenos paisajes alpinos hasta el desnudo femenino (una escena extrapolada al usarse como promocional de la película); desde el ritmo y armonía que puede lograrse con una envoltura de papel celofán o con los mugidos y cencerros de las vacas (preciosa escena) hasta un concierto de la soprano Sumi Jo y la violinista Viktoria Mullova con la orquesta de la BBC y el coro de la radio de Berlín. Aquí hay que mencionar que la película fue nominada a un Oscar por la mejor canción, una pieza compuesta (en la historia) por el protagonista, que apenas se asoma durante toda la película y explota con gran emoción en el desenlace.

youth-xlarge

A partir de ahí, Sorrentino (que escribe y dirige) trata otros muchos temas interesantísimos, varios en torno al tiempo: la edad, presente en el título y en las reflexiones que estos septuagenarios se hacen en contraste con los jóvenes (y niños) presentes en el hotel; la memoria, y con ella el drama de olvidar y de ser olvidado; la paternidad; el deseo como motor de vida; la libertad (y el libertinaje disfrazado de la primera, como en el hijo de Boyle que se divorcia de la hija de Ballinger dejándola por la estrella pop Paloma Faith… que sí existe y se interpreta a sí misma en la película, por cierto) y, siempre, el arte. Porque estos personajes entienden mucho de arte… y solo de arte, como confiesa Ballinger al reconocerse como un mal padre, o Boyle cuando declara que «las emociones son todo lo que tenemos». Sin embargo, Sorrentino se reserva una última vuelta de tuerca para que, con la justicia poética, triunfe lo único que es más bueno, más verdadero y más bello que el arte mismo: el amor.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Todos los datos de Youth

 

The Lobster

(2015) Reino Unido, Grecia, Francia, Irlanda, Holanda
DIRECCIÓN Yorgos Lanthimos
GUION Yorgos Lanthimos y Efthymis Filippou
FOTOGRAFÍA Thimios Bakatakis
REPARTO Colin Farrell, Rachel Weisz, Léa Seydoux, John C. Reilly, Ben Whishaw, Ariane Labed, Olivia Colman

Bizarra fábula amorosa

El cine del griego Yorgos Lanthimos es único en su originalidad: extravagante, irónico, metafórico al plantear críticas sociales a través de situaciones casi ridículas, y de ordinario bastante perturbador. Con The Lobster, de paso que disminuye el grado de depravación de anteriores obras, sale del panorama estrictamente griego, pues es su primer película hablada en inglés y con un reparto internacional de primera línea. Lo interesante del extraño planteamiento unido a una lograda fotografía y dirección de arte, una banda sonora excelentemente escogida —en su mayoría piezas de música clásica— y el estilo experimental de Lanthimos la convierten, a mi gusto, en una de las mejores películas del año.

IMG_2135.CR2

En un futuro no lejano, está prohibido no tener pareja. Quien esté soltero (o viudo), ingresa a un hotel en el que si no encuentra con quién casarse en 45 días es convertido en un animal. Los rebeldes «solitarios», que se rehusan a tener pareja, viven en una acompañada soltería en medio del bosque y con sus propias reglas: no enamorarse. Y los huéspedes del hotel salen periódicamente de cacería al bosque para cazar solitarios y ganar así más días para encontrar cónyuge antes de ser convertido en bestia. Nuestro protagonista intentará encontrar el verdadero amor antes de ser convertido en el animal de su preferencia, a saber: una langosta.

the-lobster-movie-trailer-images-stills-colin-farrell-john-c-reilly-ben-whishaw

Como digo, es el estilo de Lanthimos lo que hace peculiar esta distopía que sonaría a Los juegos del hambre, pues todo lo viste con una seriedad que paradójicamente hace que no nos tomemos en serio el absurdo. Recuerda a Her (2013) de Spike Jonze, por ser un futuro que no parece muy lejano y por la actitud distraída y tristona del desamorado protagonista: Colin Farrell en un papel alejado de los que lo han hecho popular. Como en La montaña mágica de Thomas Mann, en el hotel se crea una curiosa comunidad, educada y llena de reglamentos y costumbres en medio de su drama (con tumbonas al sol incluidas); tiene algo de El resplandor (1980) de Stanley Kubrick, por el estilo del hotel y los momentos bizarros sin explicación y, por último, hace pensar también en el teatro épico de Bertolt Brecht, pues coincide con el Verfremdungseffekt («efecto de distanciamiento») de este al hacer que los actores no manifiesten los sentimientos que tienen sus personajes sino que adopten la actitud contraria, impidiendo la empatía y generando la extraña sensación que dificulta «meterse» emocionalmente en la historia.

IMG_1886.CR2

Premio del jurado en Cannes y, curiosamente, ganadora del Queer Prize —el premio «gay» del mismo festival— bajo el argumento de que es «una alegoría que se burla de las absurdas reglas sociales y regulaciones alrededor de las relaciones de pareja». En el fondo, no es más —ni menos— que una radical fábula sobre el amor y cómo la sociedad tantas veces condiciona los sentimientos y pretende regular hasta la intimidad y la vida familiar de las personas. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Todos los datos de The Lobster

Capitán América: Civil War

(2016) EE.UU.
DIRECCIÓN Anthony Russo & Joe Russo
GUION Christopher Markus & Stephen McFeely
MÚSICA Henry Jackman
FOTOGRAFÍA Trent Opaloch
REPARTO Chris Evans, Robert Downey Jr., Scarlett Johansson, Sebastian Stan, Anthony Mackie, Don Cheadle, Jeremy Renner, Chadwick Boseman, Paul Rudd, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Tom Holland

Cine a pedazos

¿Quién se acuerda de todos los “daños colaterales” que los Avengers causaron en sus pasadas misiones? Destrucción de ciudades, muchos civiles inocentes (es lógico pensarlo) muertos… eso es lo que, en la trama, ocasiona que la ONU y el Gobierno de EE.UU. quieran controlar a los superhéroes, registrarlos, generando opiniones divididas entre los propios Avengers que se dividen en dos bandos, liderados por el Capitán América e Iron Man, respectivamente. Cuando el “soldado del invierno” (Bucky Barnes, amigo del Capitán América que fuese convertido por los soviéticos en una máquina de matar) reaparece, las opiniones divididas se vuelven una auténtica guerra civil entre los Avengers, que de paso incorporan a otros superhéroes a sus filas, elevando la acción y la emoción a grados cada vez más altos.

captain-america-civil-war-pics-022

La auténtica invasión de los superhéroes en el cine está ya más que consolidada y promete ir para largo, pues independientemente de que la crítica las favorezca o no, la taquilla les sigue respondiendo, y los productores han detectado la fórmula que hace andar esta enorme máquina de hacer dinero. Dos grandes compañías —enteramente ligadas al mundo del cómic del que proceden— compiten en este terreno, con sus respectivos universos narrativos: DC Comics/Warner Bros. (Superman, Batman, Wonder Woman, Aquaman, Suicide Squad…) y Marvel/Disney (The Avengers: Capitán América, Iron Man, Thor, Spiderman, Ant-Man…, Guardianes de la Galaxia y los X-Men, aunque estos últimos los distribuye Fox y no Disney).

nuevas-imc3a1genes-en-alta-definicic3b3n-de-captain-amc3a9rica-civil-war-marvel-2016-criticsight-7

En este género cinematográfico, con reglas propias, se inserta esta esperadísima Capitán América: Civil War (sí, el título está mitad en español y mitad en inglés, ese es su nombre comercial). Un género donde, sobra decirlo, abundan los efectos especiales y largas secuencias de batallas casi imposibles físicamente, y donde la narrativa tiene reglas propias. Esto porque, por un lado, lo que impera es la historia del cómic en el que se basa cada filme, por encima de lo establecido en otras películas (de ahí que, por ejemplo, aquí tengamos un Peter Parker/Spiderman mucho más joven —por no hablar de su Tía May—; aunque hay que decir que el universo cinematográfico de los Avengers está mejor armado que el de, por ejemplo, Batman o los propios X-Men, que resucitaron al Prof. X sin dar explicaciones, simplemente basándose en los cómics).

capitan-america-civil-war2

Los fans del género no quedarán decepcionados, y la inclusión del adolescente Spiderman (Tom Holland), del meditabundo T’Challa/Black Panther (Chadwick Boseman) o del divertidísimo Scott Lang/Ant-Man (Paul Rudd) —quien protagonizó a mi gusto la mejor cinta de Marvel junto con Guardianes de la Galaxia, porque son divertidas y distintas— son bastante acertadas. Por lo demás, no encontraremos una aportación mayor que la de una cinta más del género, que inicia in media res y termina dejando todos los cabos sueltos, con toda la intención de que esto solo sea un capítulo más dentro de la experiencia narrativa cada vez más amplia que pretenden ampliar, mostrándonos pedazos, trozos de tramas varias que buscan llenar todo un universo narrativo hasta donde se deje. Mientras sigan ganando dinero, qué duda cabe que lo seguirán haciendo y por el momento sus fans parecen satisfechos.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

Todos los datos de Capitán América: Civil War