Gangster Squad

(2013) EE.UU.
DIRECCIÓN Ruben Fleischer
GUION Will Beall
MÚSICA Steve Jablonsky
FOTOGRAFÍA Dion Beebe
REPARTO Sean Penn, Ryan Gosling, Emma Stone, Josh Brolin, Nick Nolte

Una de gángsters

Siempre que en una película se dramatiza a un personaje histórico real, esta gana realismo y llama la atención del espectador. Sin embargo en Gangster Squad –basada en una historia real, donde Sean Penn interpreta al histórico mafioso de los 1940’s Mickey Cohen– esto no sucede del todo. Y es que el género de la película no termina de definirse; no es un drama, pero tampoco termina siendo humor negro, se queda un tanto en el aire, y eso es lo que hace que pierda fuerza, ya que al espectador no le queda claro qué está viendo.

Quizá la película le queda un poco grande al director Ruben Fleischer, que su estilo va más bien con films como Zoombieland, pues en este caso no termina de conseguirlo. Lo que salva el filme es la participación de grandes actores como el ya mencionado Sean Penn. Con un muy buen maquillaje para asimilarse al Cohen real, un tono de voz grave, y una actitud muy gansgteril, produce en el espectador temor y respeto; se puede entender cómo tenía comprado a toda la sociedad, incluida la policía. Además, la pareja que hacen en pantalla Ryan Gosling y Emma Stone es estupenda; y no es la primera vez juntos, basta recordar Crazy, Stupid, Love para constatar que estos actores saben manejar tanto un drama como una comedia.

Por momentos parece que el vestuario gana demasiado protagonismo. Si se pretendía eso, muy bien conseguido, pero no siempre es lo más recomendable: la dirección artística debe acompañar al filme, mas no llamar la atención por sí misma hasta el punto de que distraiga de la trama. La estética del mundo gángster hace que por momentos parezca que se está viendo una película basada en un cómic –me recordó el estilo de Watchmen– y eso sirve muy bien para el género de esa película, pero en este caso le quita realismo a la historia de Cohen. A esta estética se suma toda la violencia gratuita que ofrece la película, y a la vez muy bien cuidada. La sangre, por ejemplo, explota con una “perfección” tal que no es real. Estamos acostumbrados a ver esto, en películas de Quentin Tarantino o de Nicolas Winding Refn, pero aquí simplemente no termina de funcionar.

Es una película entretenida, pero de la que uno esperaría más. Es uno de esos casos en los que una película tiene todo para triunfar –grandes actores, papeles emblemáticos, gran cuidado por lo visual– pero al final no se sabe qué ocurre y simplemente no se convierte en el éxito que pudo llegar a ser. Incluso el convencionalísimo póster parece presagiar algo de eso.

Juan Manuel Meneses

Todos los datos de Gangster Squad

El Hobbit: Un viaje inesperado

(2012) EE.UU., Nueva Zelanda
DIRECCIÓN Peter Jackson
GUION Peter Jackson, Fran Walsh, Philippa Boyens, Guillermo del Toro basado en el libro de J.R.R. Tolkien
MÚSICA Howard Shore
FOTOGRAFÍA Andrew Lesnie
REPARTO Jason Segel, Amy Adams, Chris Cooper

Un viaje predecible… y espectacular

Empezando por lo obvio (a veces es bueno recordarlo), todo el que ve (o escribe, en este caso) sobre El Hobbit, necesariamente tiene en la cabeza la trilogía de El Señor de los Anillos con la que Peter Jackson marcó un auténtico hito cinematográfico. No han pasado muchos años desde de la última entrega de aquella trilogía, y varios personajes vuelven a aparecer en esta nueva, trilogía también (porque sí, es bien conocido y discutido que estamos ante otra trilogía, aunque esta vez la fuente sea un solo libro y no tres). Peter Jackson recoge la espuma de su gran obra y su nuevo éxito se debe mayormente al recuerdo que producen en los espectadores apariciones tan entrañables como la de Gollum.

Y así, la comparación con El Señor de los Anillos es inevitable. Y demoledora. No por la parte visual –que resulta impecable– ni por el pausado arranque de la aventura, ya que esas características sí comparten. En El Hobbit la historia es lineal, nada nueva, no hay esa emoción o sorpresa. Es más, resulta incluso infantil por momentos. Es cierto que se centra mucho más en los detalles, pero resulta excesivo, pues al final se acaba la película y parece que no ha pasado nada, ninguna de las diferentes historias se termina resolviendo (cosa normal al ser tres películas sobre un libro, pero se pierde un poco la fuerza de la película como unidad).

No quiero sonar fatalista y decir que esta esperada película no merece verse. Tan solo quiero advertir que no estamos ante una obra maestra. Es un film de aventuras, que entretiene, con muchas escenas espectaculares desde el punto de vista artístico. La puesta en escena y el vestuario resultan verdaderamente impecables, de lo mejor que se ha visto en este último año. En esos detalles se puede apreciar la pasión que siente Jackson por la Tierra Media de los libros de J.R.R. Tolkien. Esos detalles también se intentaron mostrar en la historia, pero resultan pesados, hacen la historia muy lenta, y acercan al espectador al aburrimiento, sobre todo porque no aportan mucho a la trama.

Ahora bien, El Hobbit consigue profundizar en algunos personajes ya conocidos como es el caso de Gandalf, a quien se le humaniza mucho más. Así, se pueden entender mejor sus acciones, su forma de ser y de pensar, lo cual lo enriquece también de cara a las películas anteriores. Qué decir de Gollum, un personaje único, irrepetible. Volverlo a ver en acción resulta fabuloso. Esa escena en particular está muy bien trabajada, con un diálogo inmejorable, cargado de tensión, que produce angustia e incluso temor.

Merece mención la grandiosa banda sonora, con la que repite Howard Shore, que acompaña al espectador en todo momento y acentúa las emociones que transmite cada una de las escenas. Incluso en algunos momentos los personajes cantan, con lo que podría parecer que se cae en lo ñoño; pero no, le da un valor agregado a la escena y ayuda a humanizar a los personajes e identificarse más con la historia.

Es una película, hablando claro, que quizá no cumple las expectativas (quizá de las más altas en la historia del cine reciente, todo sea dicho). Sin embargo, es una película que se disfruta mucho. Y es que entretiene, a pesar de que por momentos parezca un poco infantil. Pues, aunque el viaje no sea en primera clase, ¿quién no está dispuesto a viajar de nuevo con Peter Jackson a la Tierra Media?

Juan Manuel Meneses

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Arrow (TV)

(2012-) EE.UU.
CREADA POR Greg Berlanti, Marc Guggenheim, Andrew Kreisberg
REPARTO Stephen Amell, Katie Cassidy, Colin Donnell, Susanna Thompson

Un héroe para nuestros tiempos, tiempos de series

Tras el éxito que han tenido los superhéroes en la gran pantalla este año, con la tercera entrega del Batman de Nolan o la muy esperada Los Vengadores -por no hablar de los deseos que hay del estreno de Iron Man 3– me parece relevante destacar el estreno televisivo de la serie Arrow de la cadena CW.

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En la pantalla chica tampoco han estado ausentes los superhéroes, desde el éxito que fue Smallville con 10 temporadas, aunque al final el efecto de atracción por el Clark Kent adolescente descendiera y con él audiencia; o el desastre que fue The Cape, que generó expectativas pero que terminó defraudando y ni siquiera completó ni su primera temporada. A pesar de que el planteamiento de Arrow resulta similar en varios puntos al de Batman (joven adinerado sin ningún súper poder quiere convertirse en un justiciero por su ciudad), tiene elementos que la hacen original y resulta atractiva y entretenida para el espectador.

Como toda historia de superhéroes que se precie, Arrow está basada en un cómic, en este caso Green Arrow (Flecha Verde) de DC Comics. No se trata de uno de los personajes más populares de DC Comics, ni mucho menos, incluso puede ser confundido con Linterna Verde por los no expertos, a pesar de que llegó a formar parte de la “Liga de la Justica” de la DC. Aunque esa escasa fama de Green Arrow reduzca la expectativa, sin embargo tiene sus ventajas: la novedad que implica para el espectador (no existía hasta ahora ninguna película, ni mucho menos una serie del personaje) lo cual da una mayor independencia y libertad creativa respecto al cómic.

Oliver Queen sobrevivió a un naufragio y vuelve cinco años después completamente cambiado. De ser un joven adinerado, solo interesado en mujeres y fiestas, ahora quiere salvar a su ciudad del crimen tras una promesa realizada a su padre en su lecho de muerte. Para no ser descubierto como “el justiciero” intenta vivir esas dos vidas y hacerlas compatibles. El misterio en torno a lo que le ocurrió durante los años que vivió en una isla desierta es la fuente de intriga que mantiene parte del interés.

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Por otro lado, resulta muy entretenida por las escenas de acción, persecuciones, etc.; y no se queda solo en la espectacularidad requerida por una serie de acción, pues tanto el protagonista como los personajes secundarios están bien construidos y tienen profundidad. Incluso a veces las historias del resto de personajes ganan un protagonismo tal que la vida de Oliver queda un poco opacada; así, la historia de su madre o la de su mejor amigo resultan más interesantes o causan mayor interés en la audiencia.

En los tiempos que ya muchos califican como dorados para las series de televisión, estas han probado ser una genial opción para desarrollar un universo narrativo más rico y complejo que el de las películas, gracias su serialidad y, por tanto, larga duración. A la vez, todos sabemos que si un superhéroe no llegó a la gran pantalla y “se quedó” en la tele será porque algo le falta. En fin, quizá viendo Arrow la espera por Iron Man 3 o Los Vengadores 2 se nos haga aún más lenta, después de todo sabemos que la historia continúa semanalmente.

Juan Manuel Meneses

Todos los datos de Arrow

Skyfall

(2012) EE.UU.
DIRECCIÓN Sam Mendes
GUIÓN Neal Purvis, Robert Wade, John Logan
MÚSICA Thomas Newman
FOTOGRAFÍA Roger Deakins
REPARTO Daniel Craig, Judi Dench, Javier Bardem, Naomie Harris, Ralph Fiennes, Ben Whishaw

Vino nuevo en odres viejos

A pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho;
y, a pesar de que no tenemos ahora el vigor
que antaño movía la tierra y los cielos,
lo que somos, somos:
un espíritu ecuánime de corazones heroicos,
debilitados por el tiempo y el destino, pero con una voluntad decidida
a combatir, buscar, encontrar
y no ceder.
Alfred Tennyson

Resulta sorprendente que un personaje pueda sobrevivir por cincuenta años y siga llenando salas de cine. Y es que 007, a pesar de que no todas sus películas han sido buenas, cautiva a todos, y no es precisamente por la historia o el contenido, sino porque representa algo que de cierta forma ha marcado a muchas generaciones. Muy grosso modo se puede decir que los hombres quieren tener algo de James Bond, y las mujeres quieren tener a un “James Bond” a su lado.

Pero lo que hace particular a esta última entrega es la historia. A diferencia de las otras, el eje no es salvar el mundo, sino los propios personajes, su pasado. Por fin gana protagonismo M (Judi Dench) y se conoce más sobre la vida de James Bond. Salvando las distancias, recuerda a The Dark Knight: un villano con tanta profundidad, y tan bien interpretado, en este caso por Javier Bardem, además de buenos diálogos, breves y claros, con momentos como en el que M recita el poema de Tennyson, sin ningún otro ruido, entrelazándose con otras imágenes. Además se habla del grupo de las Sombras, y cómo un héroe (Bond) debe hacer ciertas cosas erróneas y dejar de ser la persona que todos esperan para poder salvar a los que le rodean.

Con las películas de James Bond, los espectadores están acostumbrados a ver una película de acción y olvidarse de la trama; intenta impresionar y no busca más. Pocas veces se encuentra una película de este género tan bien cuidada, con una dirección de fotografía muy trabajada, y muy pensada, escenas como la pelea en Shanghai o el momento del incendio, todo cubierto de ese humo rojo.

Es claro que James Bond vive una época de transición con nuevos personajes. Quizás por eso algunos fanáticos  echen en falta un par de clásicos, como es el caso de que existen dos mujeres, que se peleen por el “amor” de Bond. Es más, Daniel Craig es el primer 007 que realmente se enamora (Casino Royale) y en esta película parece que no tuviese sentimientos hacia la pobre mujer que incluso parece que tuvo un pasado terrible en el mundo de la prostitución: se cae un poco el mito de “galán”.

En resumen, estamos ante una película de transición y adaptación. Así, el Q más joven hasta ahora (interpretado por Ben Whishaw) dice a Bond: “La edad no es garantía de eficacia”, a lo que el agente responde: “Y la juventud no es garantía de innovación”. Tradición y originalidad: hay que saber apreciar lo mejor de cada una y conseguir una buena unificación, y en general me parece que la última y peculiar entrega de 007 lo consigue con nota.

Juan Manuel Meneses

Todo sobre Skyfall

Declaración de guerra

(2011) Francia
DIRECCIÓN Valérie Donzelli
GUIÓN Valérie Donzelli, Jérémie Elkaïm
FOTOGRAFÍA Sébastien Buchmann
REPARTO Valérie Donzelli, Jérémie Elkaïm, César Desseix

En el frente

Últimamente el cine francés está trayendo nuevas propuestas con las que impresiona a la audiencia, muchos recordaran Intocable, o la última ganadora del premio de la Academia a Mejor Película, The Artist. Comparar Declaración de Guerra con las antes mencionadas sería un tanto exagerado; sin embargo, sí muestra una nueva forma de contar una historia que ya hemos visto en otras ocasiones.

La joven pareja formada por Romeo (Jérémie Elkaïm)  y Julieta (Valérie Donzelli) –nombres bien conocidos por todos aunque en este caso no guarden ninguna relación con Shakespeare– se conocen en un bar. Llevan un romance apasionado: toda su historia se cuenta con una secuencia de montaje rápida. Esa es una de las características más relevantes de esta película, la historia es veloz y sin muchos preámbulos llegamos al tema principal de la película: los jóvenes enamorados tienen un hijo, Adam, y a muy corta edad descubren que tiene un tumor en el cerebro. Suena fuerte y podemos pensar que es un film para llorar. Pero no, he ahí lo original. Y es que estos montajes hacen más digerible la historia, ya que todo ocurre ágilmente, por decirlo de alguna manera “no te da tiempo a sufrir mucho”, y no tendrían tanta fuerza si no fuese por la música, en su mayoría instrumental. Ritmos que contrastan con las imágenes y te ayuda a meterte en la mente de los personajes.

Con Romeo y Julieta se puede identificar casi toda la audiencia, son jóvenes, con sueños, sin mucho dinero, “normales”, no tienen ningún tipo de súper poder, se cansan, tienen dudas, cometen errores… en resumen, son humanos. Pero deciden afrontar la enfermedad, luchar por la vida de su hijo. Hay escenas que reafirman su humanidad, cuando el pequeño ya se encuentra enfermo los padres van a una fiesta, se emborrachan, bailan, por un momento es como si se hubiesen olvidado de Adam, pero luego Romeo llora. Y es que cuando se pasa por mucha presión es difícil controlar las emociones. Julieta decide correr por los pasillos de la clínica, como si intentase escapar, pero vuelve, o en otro momento a pesar de no ser católica reza un Ave María, cree que no pierde nada, un “por si acaso”. A los seres humanos les cuesta abrir los ojos y ver el problema, aceptarlo, pero lo terminan haciendo. Y esto es lo increíble de esta película: retrata a las personas con mucha precisión, omitiendo el padre-héroe al que nos tiene tan acostumbrado el cine estadounidense. Quizás los personajes estén tan bien representados porque los guionistas son los propios actores, y la actriz, Valérie, es también la directora del film.

Lo más llamativo es que sabes que todo lo que estás viendo es un flashback: desde el primer minuto te presentan a Adam de unos 5 años, y sabemos que no va a morir hasta al menos cumplir esa edad. Pero igualmente la directora Valérie Donzelli consigue que el espectador se preocupe por cada una de las noticias que ofrecen los doctores a Romeo y Julieta. Es un largo flashback, en el que al final el público vuelve al presente, sin embargo esa parte no la contaré. Deben verla.

Juan Manuel Meneses

Todo sobre Declaración de guerra

Savages

(2012) EE.UU.
DIRECCIÓN Oliver Stone
GUIÓN Shane Salerno, Don Winslow y Oliver Stone
MÚSICA Adam Peters
FOTOGRAFÍA Dan Mindel
REPARTO Benicio del Toro, Salma Hayek, John Travolta, Blake Lively

Oliver got Stone

Oliver Stone. Al escuchar ese nombre el espectador suele pensar en buen cine, incluso original. Lo más probable es que le vengan a la mente esas grandes películas como Platoon o Wall Street. Pero, al parecer, esos años de Stone ya pasaron. Últimamente ha realizado películas más puramente comerciales, y esta útlima entrega, Savages, es el culmen de lo que se podría definir como cine de verano: un film fácil que, como mucho, ayuda a pasar el rato.

Dicho esto e intentando no parecer fatalista ni dármelas de conocedor cinematográfico criticando al que, a pesar de todo, es un grande del cine, intentaré empezar destacando lo mejor de esta última entrega. Lo mejor: las actuaciones de Benicio del Toro y Salma Hayek. Ambos son impecables y logran papeles memorables, en especial del Toro interpretando a un matón mexicano que trabaja para los narcotraficantes y que no pretende ser el más inteligente de todos, una inteligencia del montón, pero con un toque de suerte y de “buenos” amigos. Salma Hayek hace el papel de Elena, la “madrina” del narcotráfico con ese toque distintivo de la mujer latina, fuerte, de armas tomar –literalmente- pero que en el fondo es dulce, además de un toque temperamental que hace que su personaje no sea lineal. Me gustaría decir lo mismo de John Travolta, pero no me termino de creer su papel. Aparece en la pantalla y siento que estoy en una comedia, ha perdido seriedad. El resto de otros actores, incluida Blake Lively, pienso que están ahí solo por su físico y no por sus grandes dotes actorales.

La música está muy trabajada y pensada. Sin embargo, no es muy acorde a lo que vemos en pantalla; por ejemplo, las imágenes de O (Blake Lively) comprando en un mall, con primeros planos de la tarjeta de crédito pasando por la maquinita y bolsas de marcas conocidas con música instrumental inquietante. Y después de toda la tensión que ha mostrado, la película acaba con un cover de Here Comes the Sun de The Beatles, una gran canción, pero que simplemente no viene al caso.

Cuando se tiene una historia nada novedosa y sin grandes giros dramáticos se toman medidas desesperadas para llenar las salas de cine. Además de contratar a actores conocidos y atractivos físicamente, se les regala a los espectadores violencia y sexo de forma gratuita e innecesaria. Es mejor no enseñar todo, de lo contrario esas realidades pierden fuerza: las matanzas, las escenas de sexo que no aportan nada a la película, y esas sábanas que quedan justo en la zona calculada para que no se vea nada y a la vez se vea todo. Ya se sabe que el mundo de las drogas es duro y complicado, hay muertes, pero no está claro qué más quiere aportar esta película. Toca el tema de la droga, a la vez, de un modo muy ligero; al parecer, se puede vivir bien del narcotráfico siempre y cuando tengas un perfil bajo. Por otro lado, plantea que hay un grupo de la juventud actual de Estados Unidos que está sumamente afectado por la guerra, e incluso llega a parecer normal que tengan armas, granadas, y no tengan ningún problema en matar, es más, algunos ven matar como la única salida. Eso simplemente no es normal. Y la otra cara de los jóvenes es ser sumamente buenos, buscar la paz y salvar al mundo. Ni lo uno, ni lo otro. El mundo está lleno de matices, de grises y aquí cada uno es un estereotipo y cumple su papel “a la perfección”. La gente real no es así.

Y el culmen, siento adelantarlo, es presentar dos finales: primero uno, se da marcha atrás y se vuelve a repetir la escena. El primer final era raro pero al menos un tanto original, el segundo fue lo más Hollywood que hay, incluso hace reír, y no una buena risa. Vivieron felices para siempre, justo como sabes que va a acabar desde el principio, con ese voice over de Blake Lively que va relatando cada escena, y que te vuelve a contar lo ocurrido por si en algún momento no te quedó claro. También llega a causar gracia cómo intentaban encajar con calzador diálogos para que se diga la palabra “salvajes”.

Sé que al principio dije que intentaría destacar lo mejor de la película, y creo que no he conseguido decir muchas cosas positivas. Pero ésta es la última película de Oliver Stone: no hay más que mucha violencia, sexo, jóvenes atractivos y explosiones, con una historia contada un sinfín de veces antes y, claro, mucha droga. Si quieren no pensar, esta es su película.

Juan Manuel Meneses

Todo sobre Savages

Game Change

(TV 2012) EE.UU.
DIRECCIÓN Jay Roach
GUIÓN Danny Strong basado en el libro de Mark Halperin y John Heilemann
MÚSICA Theodore Shapiro
FOTOGRAFÍA Jim Denault
REPARTO Julianne Moore, Ed Harris, Woody Harrelson

Sarah Palin

Los premios Emmys 2012, entregados la semana pasada, han traído muchas sorpresas. Creo que es la primera vez que la categoría de Mejor Miniserie o Película para TV cobra tanta relevancia. Entre las seis nominadas habían grandes actores, buenas historias y varios géneros, desde el terror, histórico, terminando por el político. De este último quiero hablar y la película para TV Game Change de la cadena HBO.

La película pretende retratar lo vivido en el verano de 2008, cuando el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, John McCain, escoge a Sarah Palin como su binomio para competir contra Barack Obama. A pesar de que todo gira en torno a política, la película toca también el lado humano, el día a día de un político. Sorprende lo objetiva que puede llegar a ser por momentos, pues simplemente cuenta una historia. Es cierto que en ocasiones tanto McCain como Palin quedan mal, pero es más bien por su forma de ser y no pretendiendo hacerlos quedar mal por tramposos o intentando resaltar las maravillas del otro candidato (Obama). Quizás este sea uno de los puntos más fuertes de la película.

Otro de los pilares de este film son las actuaciones. Julianne Moore se convierte y transforma en Sarah Palin, no solo por el trabajo de maquillaje, que es muy bueno, sino también por su voz y sus gestos, resulta impresionante. Otra transformación fantástica es la de Ed Harris en John McCain. Su papel es mucho más secundario que el de Palin, sin embargo, sus intervenciones son muy importantes. Retratan que a pesar de ser del mismo partido transmitían diferentes  mensajes, la gente tenía otras percepciones de ellos. Es más, queda claro que “el pueblo” siente empatía por la candidata a vicepresidente y no mucha hacia McCain. Signo claro es la escena final en que todos corean el nombre de Palin.

De la realización poco hay que decir. Es HBO y se puede dar por sentado la calidad en la forma de sus producciones. Mezclar fragmentos reales de diferentes noticieros le da un toque aún más realista a lo que se presenta. La duda que permanece es por qué hacer esta película ahora. Cuatro años más tarde,  por qué el caso vuelve a cobrar relevancia. Quizás por la cercanía a las próximas elecciones y que sirva, hasta cierto punto, como ejemplo a los futuros candidatos. Pero no pretende dar respuestas a las decisiones de McCaine en su campaña, ni explicar los fallos,  solo presenta a los personajes y te cuenta sus vidas, su lado humano, lo que viven y sufren durante el periodo de elecciones. Es posible que hubiese sido mejor haberla realizado en el 2010, por los diferentes eventos ocurridos hace dos años, pero esa es solo mi opinión. El punto es contar lo ocurrido, que la gente sienta mayor cercanía hacia los políticos y la importancia de la familia en este periodo, y eso sí lo consigue.

Juan Manuel Meneses

Todo sobre Game Change

Martha Marcy May Marlene

(2011) EE.UU.
DIRECCIÓN Sean Durkin
GUIÓN Sean Durkin
MÚSICA Danny Bensi, Saunder Jurriaans
FOTOGRAFÍA Jody Lee Lipes
REPARTO Elizabeth Olsen, John Hawkes, Sarah Paulson

Marcada

Muchos dicen que es una de las mejores películas del año, otros incluso la consideran una obra maestra. De momento digamos que puede ser una película difícil de ver. Cuando la imagen se funde a negro y se encienden las luces del cine, la cara de los espectadores no es de especial satisfacción, más bien parecen un poco confundidos. Sin embargo, conforme uno sale de la sala va pensando, en la puerta de salida ya le va gustando más y uno cree que la ha entendido. Al día siguiente lo más probable es que uno la recuerde, y tenga un buen sabor de boca…

Martha es una chica que ha quedado traumatizada después de vivir en una extraña comunidad en el campo con desconocidos regida por Patrick, especie de “jefe de la tribu”. Con delirio de persecución y atormentada por los recuerdos, se va a vivir con su hermana y el esposo de ésta, sin saber qué vida era mejor. Sean Durkin (guion y dirección) consigue con este trabajo presentar las consecuencias y las marcas que dejan las violaciones y otras experiencias similares, como confusiones mentales. Muestra que lo que rodea a las personas les afecta en el exterior, pero sobre todo en el interior.

La actuación de Elizabeth Olsen en el papel de Martha es simplemente fantástica. Sorprende a cualquiera, y resulta extraño que apenas ahora esté tomando este tipo de papel protagónicos. (Y no, no vale la pena compararla con sus hermanas gemelas: sería un poco denigrante para la joven Elizabeth). En cuanto al líder de esa pequeña comunidad o secta, Patrick, interpretado por John Hawkes; sin querer parecer muy emocionado, me atrevo a decir que uno de los fines por los que nació Hawkes fue para hacer este papel. Consigue que por momento lo odies y te parezca repugnante, y en otros momentos, por ejemplo cuando le canta a Martha -gran canción por cierto, Marcy’s Song- llegas a pensar que ella le interesa, e incluso casi consigues comprenderlo y empatizar con él.

Respecto a las partes más técnicas de la película, la fotografía está muy bien cuidada en todo momento. Además tiene cierto protagonismo, ya que no se diferencia en ningún momento el tratado de la imagen en las dos partes que podemos dividir la historia: los flashbacks de cuando Martha estaba en el bosque y cuando se encuentra en casa con su hermana. Pienso que con eso se pretende contar algo, y uno como espectador decide cuál de las dos situaciones es más correcta. En ambos casos se pretendía controlar a Martha, imagen de una alienación del hombre que no resulta nueva en la historia de las ideas. Y es lo que ocurre, su hermana Lucy -interpretada por Sarah Paulson- le dice cómo vestir, peinarse y comportarse. Patrick, por otro lado, la domina, le dice que debe abrirse más, darse a conocer, qué hacer, etc. Aún así, en casi todos los momentos del bosque -salvo en la parte de la “iniciación”, que es más bien una violación- la gente parece feliz viviendo de ese modo. Presenta otra propuesta de vivir, en la que uno puede decidir.

La música, escasa, cuando interviene es perfecta, y la única vez que escuchamos la voz de los actores cantar -aunque tocan la guitarra en más de una ocasión- es cuando Patrick le canta a Martha, después de su primera vez. Ese momento que consigue hacer creer que Patrick la quiere de verdad, para luego descubrir que es un ritual que hace con todas las mujeres de esa comunidad.

A pesar de tratar temas fuertes, como pueden ser los del dominio, un existencialismo vital, violaciones, etc., Sean Durkin lo hace de forma sutil. En muchas películas la violencia se da casi de manera gratuita y habitualmente sin muchos motivos. Durkin hace todo lo contrario, muestra poco, así deja que el espectador piense, y quizás eso hace que sea fácil identificarse con Lucy, por ejemplo, porque no sabe a lo que se está enfrentando, sabe que su hermana ha desaparecido por dos años, y que ese tiempo la ha cambiado y afectado su forma de ver la realidad, y al inicio el espectador conoce lo mismo que Lucy. Hay escenas en que no queda claro hasta qué punto son reales o no, lo cual contribuye a la confusión que sufren los personajes.

Hay escenas y momentos de tensión muy bien tratados. Como cuando Martha está aprendiendo a disparar, o cuando asesinan a un señor que solo quería echarlos de su casa que estaban invadiendo. Sin mostrar mucho, pero lo suficiente, impactan. Se echa de menos algo de desarrollo: se presenta el caso de Martha, pero se quedan muchas incógnitas sin resolver. A partir de un momento la película ya no avanza, y uno desea que ocurra algo más. Es una sensación de resolución que quizás estamos muy acostumbrados a ver y aquí, tras tanto sufrimiento, se echa en falta un poco de “vivieron felices para siempre”.

Juan Manuel Meneses

Todo sobre Martha Marcy May Marlene

The Dark Knight Rises

(2012) EE.UU.
DIRECCIÓN Christopher Nolan
GUIÓN Christopher Nolan, Jonathan Nolan, David S. Goyer
MÚSICA Hans Zimmer
FOTOGRAFÍA Wally Pfister
REPARTO Christian Bale, Gary Oldman, Anne Hathaway, Tom Hardy, Marion Cotillard, Joseph Gordon-Levitt, Michael Caine

Un final feliz

Y se acabó la esperada  trilogía de Batman del director Christopher Nolan. Pero, ¿cumplió las expectativas de los espectadores? Para responder a esa pregunta es imposible no compararla con las dos primeras entregas. ¿Qué es lo que hace fascinantes las películas de Nolan? Entre muchas cosas, destacan el enfoque que presenta de un tema y la trama que te mantiene sin parpadear. Es un director que hace pensar al espectador y no que pretende solo entretener y vender. Es por eso que la primera película de esta trilogía fue fascinante, sorprendió a todos, y ya la segunda deja con la boca abierta, principalmente porque rompía con los paradigmas establecidos de qué era un superhéroe y tenía un villano que era realmente inteligente, y que casi opacaba al héroe como todo buen villano.

Ahora bien, esta última entrega, The Dark Knight Rises, de entrada resulta espectacular. Es más, es difícil ser objetivo, ya que el elenco es fantástico, los efectos especiales increíbles, la música impecable, y el efecto aún mayor después de tantos años de conocer a los personajes. Sin embargo, no es una historia nueva, no tiene esos giros por los que se caracteriza Nolan. A partir del minuto 30 ya te puedes imaginar lo que va a ocurrir.

No quiero parecer fatalista ni negativo, porque a pesar de lo predecible uno se emociona: es la última… Y la película, sobra decirlo, es entretenida. Además la carga política que tiene el filme hace pensar, y es cercana a la situación que vivimos actualmente. El discurso de Bane fuera de la prisión da escalofríos, porque tiene un punto muy marcado, que  pienso que no es del todo incorrecto, aunque sí extremo. Además, hay una crítica a la situación en que solo una minoría tiene el poder, y la “masa” -término que no me gusta utilizar, por cierto- se debe rebelar contra el poder. Hay muchos símiles con los diferentes movimientos sociales que vive nuestra sociedad como los “indignados” o “Occupy”. En un principio se presenta a la banca (Wall Street) como la mayor enemiga, y luego como única salvadora. Debe existir un punto medio, no todo lo que ocurre en Wall Street es malo, ni tampoco bueno; al igual que cualquier movimiento social, tiene puntos positivos y negativos.

La música del maestro Hans Zimmer ayuda poderosamente a incrementar la tensión. Está de más decir que la película sin la música perdería mucho. Desde la escena en que Bruce Wayne (Christian Bale) escapa de la cárcel, hasta el momento en que un niño canta el himno de los Estados Unidos antes de iniciar el partido. La puesta en escena también está muy bien conseguida: la espectacularidad de los vehículos, así como los trajes y los distintos “juguetes” de Batman.

La transformación de Tom Hardy en Bane es fabulosa, al igual que la de Anne Hathaway en Selina Kyle/Catwoman. Se logra un rasgo de todo buen personaje -sobre todo si es un villano- que es que sea difícil no sentir empatía por estos personajes a pesar de que se oponen al héroe. Una actuación que no termina de convencer, sorprendentemente, es la de Marion Cotillard. Es una gran actriz, y eso se sabe, pero este papel no lo terminó de conseguir, y en un momento en particular -que no voy a revelar para los que no la hayan visto- se nota especialmente. Finalmente, Joseph Gordon-Levitt (John Blake) es un actor que no deja de sorprender: consigue aportar algo particular a la película, el espectador se queda con su personaje, es de esos actores que saben llenar la pantalla.

La idea de construir nuevamente al héroe suele funcionar, pero en esta ocasión no se ve muy claro. Alfred le da un par de consejos a Wayne, de los que algunos resultan hasta ñoños; o Batman hace un par de abdominales en la prisión y ya se vuelve a enfrentar a Bane, le falta más escenas de trabajo, pensando, sufriendo no solo físicamente sino también psicológicamente.

Es una trilogía que ha dejado huella, aunque quizá se apresuró un poco en su última parte y no alcanza esa perfección que algunos le auguraban, pues no logra que no se haga tan pesada, o que no tenga un final tan predecible.  Pero qué duda cabe que crea emociones, entretiene y, sí te hace pensar, ¿podemos pedirle mucho más al cine?

Juan Manuel Meneses

Todo sobre The Dark Knight Rises

The Avengers

(2012) EE.UU.
DIRECCIÓN Joss Whedon
GUIÓN Joss Whedon, Zac Penn,
MÚSICA Alan Silvestri
REPARTO Robert Downey JR. , Scarlett Johanson, Chris Evans, Mark Ruffalo

Yo quiero ser…

Al salir del cine todos querían tener un poder, o ser como alguno de esos personajes que conforman a los Vengadores (The Avengers). Y es que esta fantástica película no deja indiferente a nadie, consigue entretener al espectador en casi todo momento, y recordarle sus momentos de infancia cuando soñaba con ser Hulk y tener súper fuerza, o salvar a los más necesitados como El Capitán América.

El film del director Joss Whedon consigue mantener al espectador en tensión a pesar de tener que dirigir a tantos superhéroes. Seguro su trabajo se considera, por mucho, como una obra maestra. Ahora bien, esta claro que no va a ser la película ganadora del Premio Oscar, ni tiene el mejor guión y diálogos excepcionales, pero sí consigue entretener, y si el público tiene presente que es una película un tanto fantástica definitivamente la va a disfrutar y le resultará creíble. Y es que Whedon consigue humanizar a los héroes, se pelean, enamoran, molestan, se cansan, incluso por un momento casi pierden la fe. Esta es una de las cualidades que hace que las personas que la vean se consigan identificar con un hombre verde (Hulk) e incluso con un extraterrestre (Thor).

A pesar de que con la espectacularidad de la batalla final es con lo que te quedas, no hay que olvidar el lento inicio. La presentación inicial, hasta que por fin se reúnen todos se hace un tanto lenta y deseada, y no precisamente en el mejor sentido de la palabra. Te crean una expectativa que tarda mucho en cumplirse. Otro momento que quita horas injustificadamente a la película es la escena en la que intentan arreglar el motor de la nave, muy largo, y no avanza. Y ya el momento del despegue de dicha nave demasiado Hollywood.

Es complicado decidir cuál de todos los superhéroes es el mejor. Sin embargo destacan dos, y lo digo desde el punto de vista de su interpretación, más allá de su poder. Creo y espero coincidir con la mayoría que por fin se ha encontrado el actor que ha conseguido interpretar de manera excepcional a Hulk, después de los intentos fallidos de Eric Bana en el 2003 y de Edward Norton en el 2008, llega Mark Ruffalo. Con un toque de sencillo, nerd, e incluso en ocasiones inseguro consigue hacer creer a la audiencia que es el hombre verde. Y el segundo personaje que hace que todos quieran ser como él, y que todas lo deseen es el inigualable Tony Stark. Tercera vez que vemos a Robert Downey Jr. En este papel y cada vez lo mejora más, sabe unir ese toque de playboy con el de una persona admirable e inteligente, y es que en cada escena que interviene sabe decir lo correcto para opacar a los otros personajes.

No sé si es la mejor película de superhéroes, pero definitivamente es la más emocionante. Tiene toques de comedia, un poco de romance que nunca viene mal, mujeres guapas y fuertes que siempre juegan un papel fundamental en este tipo de películas de acción, y ver a todos Los Vengadores reunidos es simplemente fantástico.

Juan Manuel Meneses

Todos los datos de The Avengers