The Drama

Siendo sinceros

Toda buena historia es moral. No moralizante (que da lecciones sobre moral), sino que gira en torno a asuntos y decisiones morales, que es lo que a los seres humanos realmente nos atrapa. Lo entiende muy bien esta película sencilla pero interesante de Kristoffer Borgli, que conviene leer en su género y tono adecuado. Porque quien espere ver una bella historia de amor entre la pareja ideal que interpretan Zendaya y Robert Pattinson se encontrará algo muy distinto. Baste saber que la película anterior del director es la descabellada Dream Scenario, en la que Nicolas Cage interpreta a un hombre que la gente ve en sus sueños y luego toma un giro muy violento. O que, al igual que aquella película, ésta es producida por Ari Aster (director de películas de terror densas como Hereditary, Midsommar y recientemente Eddington). ¿Entonces qué está pasando aquí realmente?

Es mejor no desvelar el meollo de la trama, al menos no todavía, pero baste decir que la historia de amor ideal se rompe cuando los novios y sus amigos deciden compartir algo de su pasado, lo peor que cada uno haya hecho, desvelando secretos que ponen la relación en riesgo. A partir de ahí, la película va creciendo en tensión, de forma cada vez más incómoda. Y las hipótesis morales están entonces a pedir de boca: ¿es perdonable el pasado?, ¿querer hacer algo malo es ya tan malo como haberlo hecho?, ¿nuestras acciones nos definen?, ¿y nuestras intenciones?, ¿las personas pueden cambiar?

El tono va continuamente de la comedia negra al, sí, drama. El estilo del director juega con el sonido (algo poco común en cine, siendo un gran recurso) y con la edición, para mostrar destellos del pasado, así como ilustrar lo que sucede en la mente de los personajes, y en eso es muy original y atinado. Los dos protagonistas son grandes actores, lo que salva a esta película de ser quizá hasta ridícula, y la convierte en creíble e incluso relevante, como diré más adelante. Desde luego recuerda algo muy importante para toda relación que llega al matrimonio, que es nada menos que conocerse bien, en todo. Pero para decir lo que quiero sobre esta película realmente tengo que develar el secreto.

Ahora sí, a partir de este párrafo, hablaré sobre la trama completa de la película. Se recomienda verla antes.

El personaje de Emma (Zendaya) confiesa haber planeado llevar a cabo una masacre en su escuela cuando era adolescente. La película plantea —con bastante poca verosimilitud, por cierto— que ella entonces era una adolescente que sufría bullying, que su papá tenía un rifle, y que influenciada por los muchos de estos eventos que suceden en Estados Unidos, llegó a planear hacerlo pero no llegó a ello. Casualmente ese día hubo un tiroteo en otro lugar de su ciudad, y al ver la reacción de sus compañeros más bien terminó siendo una activista contra las armas, para dejar todo eso en su pasado.

Lo que sucede tras su confesión es sumamente interesante, y es de una hipocresía moral tremenda, representada sobre todo en el personaje de su futura dama de honor Rachel (Alana Haim). Ésta, tras haber confesado ella misma haber dejado a un niño con retraso encerrado en un closet durante días sin revelar su ubicación, se indigna con Emma por haber planeado lo que nunca hizo —la prima de Rachel está en silla de ruedas, dice ésta, tras haber sido víctima de un tiroteo en una escuela. La actitud de Rachel refleja bien la hipocresía de la sociedad estadounidense, donde ciertos asuntos morales, si están impregnados de la ideología dominante son imperdonables, mientras comportamientos incluso moralmente peores son tolerados o hasta celebrados (no hablaré del aborto, pero ya lo dije).

La trama, sin embargo, se centra en la pareja, y en específico en Charlie (Robert Pattinson) y su montaña rusa emocional tras enterarse de ese «detalle» del pasado de Emma. Charlie, quien por cierto confiesa haber hecho cyberbulling a un chico hasta hacer que se mudara con toda su familia —algo que pronto se pasa por alto—, empieza entonces con serias dudas sobre quién es Emma y su futuro juntos. Todo en la semana antes de la boda, que es en la que planean toda la boda por cierto, otro asunto poco verosímil. Conforme el guion avanza, Emma es la única persona que no hace nada malo, sino todo lo contrario. En realidad ella es un caso de éxito: alguien que estuvo pronta al mal, pero que salió adelante también por los programas sociales (se muestran dinámicas en su escuela en los flashbacks) y cambió. Y ahí es donde la película deja claro lo hipócritas que todos podemos llegar a ser. Pobres gringos. La última escena, en fin, es preciosa.

(2026) EUA
DIRECCIÓN Y GUION Kristoffer Borgli
MÚSICA Daniel Pemberton
FOTOGRAFÍA Arseni Khachaturan
REPARTO Zendaya, Robert Pattinson, Alana Haim, Mamoudou Athie, Hailey Gates, Sydney Lemmon, Jordyn Curet

Deja un comentario