El milagro del Padre Stu

Encontrando el rumbo

Esta película cuenta la historia real de Stuart Long, un hombre apasionado que pasó del boxeo amateur a la actuación amateur para luego convertirse al catolicismo para poder salir con una chica católica y finalmente decidirse a ser sacerdote católico antes de padecer una grave enfermedad. Desde luego una vida interesante, pero llena de retos para ser llevada a la pantalla. Por un lado, por la cantidad de cosas que pasaron en la vida de este hombre, difíciles de condensar de un modo fluido en un largometraje de dos horas; por otro lado, la centralidad de un conflicto espiritual, siempre difícil de contar con imágenes; por no obviar que puede convertirse en una «película católica», que busque convencer de un mensaje más que contar una historia. Pero una serie de buenas decisiones la hace salir airosa de todos esos escollos.

La simpatía de Mark Whalberg se gana a la audiencia desde el inicio

La cinta es el primer largometraje de Rosalind Ross, quien lo escribe y lo dirige. Sin quitarle mérito, Ross es la actual pareja de Mel Gibson, quien también figura en la cinta y además de ser un gran actor (uno de los más grandes hace un par de décadas) se ha convertido en una de las figuras católicas más importantes de Hollywood (entre otras famas no positivas). Otra figura similar es Mark Wahlberg, un actor católico que no necesariamente se involucra en proyectos de esta temática, pero que en este caso se metió hasta las cejas: es también productor de la cinta, que terminó por solventar desde su bolsillo, y al protagonizarla es sin duda el principal gancho y, todo sea dicho, la principal virtud de la cinta. A pesar de esta clara intención positiva (y del pésimo título que se le puso en español), no es una película «católica» o moralizante, los personajes no son ejemplares, dicen malas palabras, hay mucho humor también con los asuntos religiosos y eso junto con la historia y la excelente selección de música country ayudan a hacerla una buena película y muy normal (amén de la sobreabundancia de planos cerrados de los personajes, una decisión de fotografía que llega a ser cansada).

El fracaso de la figura paterna del protagonista es uno de los temas centrales de la cinta

Mark Wahlberg demuestra el tremendo actor que es a varios registros en una película que gira en torno a él y se lo pone en bandeja, y que bien le valdría una nominación al Oscar si no fuera por la temática de esta película tan poco afín a los gustos de la Academia. Mel Gibson y Jacki Weaver también están a la altura de sus trayectorias como los padres de Stu, ateos, separados y extrañadísimos de la decisión de su hijo. La mexicana Teresa Ruiz aguanta el tipo en un reparto de esta altura que hasta incluye al ícono del cine Malcolm McDowell como el rector del seminario. En fin, un buen ejemplo de cómo se puede hacer cine que aborde estos temas sin ser mojigato, siendo entreteniendo y con personalidad, con la historia potente de un hombre que también encontró su rumbo con Dios sin perder su personalidad.

La película resalta la «buena taquilla» de un sacerdote sincero y simpático

(2022) EE.UU.
DIRECCIÓN Y GUION Rosalind Ross
FOTOGRAFÍA Jacques Jouffret
MÚSICA Dickon Hinchliffe
REPARTO Mark Wahlberg, Mel Gibson, Jacki Weaver, Teresa Ruiz, Malcolm McDowell

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