La carretera (The Road)

(2009) EE.UU.
DIRECCIÓN John Hillcoat
GUION Joe Penhall (Novela: Cormac McCarthy)
MÚSICA Nick Cave, Warren Ellis
FOTOGRAFÍA Javier Aguirresarobe
REPARTO Viggo Mortensen, Kodi Smit-McPhee, Charlize Theron, Robert Duvall, Guy Pearce, Michael K. Williams

El ser humano al límite

Pocas veces tenemos la oportunidad de sufrir gustosamente en el cine. Esta paradójica sensación que consigue, por ejemplo, el buen cine de terror, se vuelve especial y hasta sublime cuando una película es dura porque sabemos que nos está hablando de la vida misma. Sí, aunque el mundo que nos muestre sea enteramente opuesto al que conocemos, porque este sencillamente se haya acabado.

La carretera (The Road) es la historia de un padre y un hijo que cruzan un mundo post-apocalíptico, deshabitado, devastado, con la esperanza de encontrar en el sur, en el mar —en cualquier parte— una posibilidad de mejor vida. Los personajes se debaten entre el suicidio, la salida “fácil” —la que tomó la madre—, y la esperanza, que el padre ve encarnada en su propio hijo, su tabla de salvación en esta vida, como sentencia en el arranque del filme: “si él no es la palabra de Dios, entonces Dios nunca habló”.

John Hillcoat, sin muchos títulos que lo avalaran aún, se puso al frente de un equipo de cercanos desconocidos —con la excepción del experimentado director de fotografía, el español Javier Aguirresarobe— y, eso sí, con la novela que le dio a Cormac McCarthy el Pulitzer bajo el brazo. El resultado, con sus pequeños flecos, tiene mucho de obra de arte con momentos que la postulan a convertirse en un clásico.

Lo más destacable, sin duda, es el reparto. Un formidable Viggo Mortensen en un papel muy suyo —no solo porque parece que le sienta muy bien la mugre, sino porque interpreta a un hombre duro y profundo una vez más—, acompañado por el joven Kodi Smit-McPhee, tan talentoso como parecido a Charlize Theron, su madre en la película. De ella, Guy Pearce, Michael Kenneth Williams y —gracias— Robert Duvall, tenemos pocos minutos en pantalla: los necesarios, y son acertadísimos. La plasmación visual del mundo devastado de McCarthy es sobrecogedora y extrañamente bella. Se recogen con esmero los detalles, que tanto importan en cine: cutres bolsas de plástico que protegen los pies de la humedad, tierra que cae al quitarse los calcetines que cubren otros calcetines, el sonido del gas de una Coca-Cola… La música acompaña, no al mundo sombrío que acecha a los protagonistas, sino a lo que pasa en su interior, que es la verdadera historia que se nos cuenta.

Corriendo los riesgos de toda adaptación, Hillcoat y el guionista Joe Penhall resultan demasiado fieles al libro y, a veces, peligrosamente poco cinematográficos. Así, aunque hay momentos de gran tensión del más puro cine de acción o de terror, el ritmo afloja a ratos, consecuencia de una estructura episódica y repetitiva. Los flashbacks se agradecen mucho, como contraste a lo que vemos constantemente en pantalla, y arrancar con ellos es un modo más de mostrar que lo importante es la vida a la que estos personajes se aferran y no los peligros que la amenazan.

Se puede decir que La carreteraes una parábola de la vida. Por eso no importan los nombres —“Man” y “Boy” son los protagonistas según los créditos—, porque de alguna manera son cualquier hombre y todos los hombres; y no importa qué ha ocurrido exactamente en la Tierra, solo importa ver cómo actúa el ser humano puesto al límite. Y ahí vemos todo tipo de actitudes, los que se dedican a sobrevivir devorando —literalmente— al otro; los que se rinden comprensiblemente, como la madre; y los que luchan por sobrevivir y, sobre todo, por seguir siendo “los buenos”, como este padre y su hijo. Por eso en esos minutos geniales del tercer acto, cuando la bondad del padre está puesta a prueba y su hijo, más inocente, se aferra a esa bondad —“Tú no eres el que tiene que preocuparse de todo”. “Sí lo soy”, responde él— podemos realmente preguntarnos si el sentido de la vida humana es simplemente sobrevivir o más bien ser para los otros. Una parábola, finalmente, muy estadounidense, donde lo que se busca es ese ideal de vida norteamericano (véase el final de la película) que, todo sea dicho, si a algo está abierto es a la esperanza.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

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3 comentarios sobre “La carretera (The Road)

  1. Esta no me gustó, en general –aunque no dudo de cualquier recomendación– las ideas oscuramente catastróficas tipo «Hijos de los hombres» (Clive Owen), «Camino a la perdición» (Tom Hanks) no soy capaz de disfrutarlas: se me hacen demasiado crudas. Esperaba grandes cosas de esta película, claro que las espectativas no dejan de ser un porblema.

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