Elvis

La tragedia de un ícono

Varias veces se había planteado el proyecto de hacer una biopic del icónico Rey del Rock and Roll. Finalmente, el reciente éxito de las películas biográficas de Freddy Mercury y de Elton John hizo casi inevitable esta película que tomó entre manos el australiano Baz Luhrmann, director con un estilo muy marcado que firma con Elvis su sexto largometraje. El muy deseado rol protagónico (fueron considerados Harry Styles, Ansel Elgort y Milles Teller) recayó en Austin Butler quien hace el papel de su carrera logrando un gran parecido al Elvis real, incluso cantando en la primera mitad de la cinta, si bien la solera recae en Tom Hanks que, muy maquillado, interpreta al manipulador manager del artista.

El mito de Elvis comenzó con sus bailes, para muchos escandalizantes en esa época

Elvis Presley creció en un barrio de afroamericanos, en una familia unida aunque de pocos recursos, y desde muy joven incursionó en la música country —la más popular en los primeros años 50’s— mezclándola con los ritmos que escuchó en su infancia como el gospel o el blues, eso sí, con mucho ritmo y una transformación en el escenario que volvía locas a las muchachas. Tempranamente fue «descubierto» por el Coronel Tom Parker, un astuto embaucador de circos ambulantes que primero pensó en Elvis como una atracción de feria, hasta que se dio cuenta de lo que tenía entre manos. La película, como era de esperar, glorifica al cantante y demoniza al manager, a la vez que recorre con detalle la carrera de Elvis, mezclándola con los principales cambios sociales de esa época en Estados Unidos como la inconformidad de la comunidad afroamericana (y el asesinato de Martin Luther King) o la liberación sexual y de costumbres de la juventud, y el protagonista es mostrado como un abanderado de ambas causas.

El personaje de Tom Hanks es tanto o más protagonista que el propio Elvis

Como muchas películas biográficas, la cinta es un poco larga pues necesariamente abarca un largo periodo de tiempo. Las fechas son un poco confusas, si bien el estilo del director enfatiza con el montaje algunas constantes en la vida del protagonista: su cercanía con su madre, su afán de autenticidad, su entrega a su público. Visualmente es grandiosa y casi barroca, como suele ser el cine de Baz Luhrmann, con tomas rocambolescas que se apoyan en lo digital, música continua y voces en off y un diseño de producción y de vestuario que es de Oscar. La banda sonora explota, naturalmente, los éxitos del Rey, además de la música orquestal que acompaña las escenas más dramáticas e incluso música de esta década que de modo anacrónico subraya algunos ambientes, como también hizo el director en Moulin Rouge o más recientemente en El Gran Gatsby.

La cinta explica por qué el Rey del Rock se centró en Las Vegas y nunca salió de EE.UU.

Elvis tiene ya su biopic y es una bastante decente, que reivindica su figura como la de muchos artistas que dejaron un legado cultural a pesar de sus complicaciones con la fama y los intereses de quienes los rodean. Es también un espectáculo visual y sonoro que será más atractivo para los interesados en la vida de este ícono de la cultura estadounidense o de la evolución de la sociedad en ese país durante el siglo pasado.

(2022) EE.UU.
DIRECCIÓN Baz Luhrmann
GUION Baz Luhrmann, Jeremy Doner, Sam Bromell, Craig Pearce
FOTOGRAFÍA Mandy Walker
MÚSICA Elliott Wheeler
REPARTO Austin Butler, Tom Hanks, Olivia DeJonge, Richard Roxburgh, Helen Thomson, David Wenham, Kodi Smit-McPhee, Dacre Montgomery

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