Logan

(2017) EE.UU.
DIRECCIÓN James Mangold
GUION James Mangold, Scott Frank y Michael Green
FOTOGRAFÍA John Mathieson
MÚSICA Marco Beltrami
REPARTO Hugh Jackman, Patrick Stewart, Dafne Keen, Boyd Holbrook, Stephen Merchant, Richard E. Grant

Salir en hombros

What have I become 
My sweetest friend 
Everyone I know goes away 
In the end

Hurt, Johnny Cash

El cine de superhéroes tiene para rato. Entre los distintos planes de Marvel y DC Comics respectivamente, que superan juntos la veintena de películas ya planeadas, no podemos más que esperar que no solo nos entreguen grandes efectos visuales. Por suerte, James Mangold y su magnífica Logan han decidido explorar una línea distinta. La última entrega del personaje de los X-Men —yo no diría que es parte de la saga propiamente— es oscura, fuerte (de las pocas películas de superhéroes clasificadas solo para adultos, únicamente con Deadpool), realista y, digámoslo, muy humana.

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Año 2029. Un Logan/Wolverine (Hugh Jackman) alcohólico, dañado —por dentro y por fuera— y desencantado de la vida trabaja como chofer de limosina en la frontera de Estados Unidos con México. Con sus ingresos compra medicinas para el mítico Profesor Charles Xavier (Patrick Stewart) que, ya nonagenario, vive escondido en un tanque de agua abandonado donde sufre convulsiones que, por sus poderes, resultan peligrosas en varios kilómetros a la redonda. Ellos y el albino Caliban (Stephen Merchant), que cuida al profesor en ausencia de Logan, son los únicos mutantes que quedan en un mundo poco amigable, hasta que una enfermera mexicana busca a Logan para que ayude a Laura (Dafne Keen), una niña misteriosa que tiene sus mismos poderes …e iguales garras. Y que es perseguida por un grupo paramilitar.

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James Mangold no viene del cine de superhéroes —aunque dirigió The Wolverine, la última película del personaje en solitario— y consigue imprimir este estilo distinto. Así, Logan tiene mucho de western (incluido homenaje a Shanela joya del género dirigida por George Stevens en 1953), ubicada en los grandes desiertos fronterizos. Es también una road-movie en toda regla, donde los personajes deben lidiar con el camino mientras se conocen y sortean los peligros rumbo a su destino (en este caso “Eden”, donde Laura espera reunirse con otros jóvenes mutantes). La acción recuerda mucho a la estupenda Mad Max. Fury Road, con tomas más largas, violencia explícita y un protagonista con mucha mala leche que busca, casi sin saberlo, redención. De hecho no pueden ajustarle mejor las dos canciones de Johnny Cash vinculadas a la película (una en el trailer y otra en los créditos finales), tanto por su estilo y letra como el espíritu caído pero esperanzado del cantante, el “hombre de negro”, un ferviente cristiano (no es casualidad que Mangold escribiera y dirigiera también la excelente biopic de Cash, Walk the Line (2005), protagonizada por Joaquin Phoenix; pero esa es otra historia).

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Clara despedida de una era de este personaje, la película carga mucha nostalgia, acentuada por las múltiples referencias a su propio universo narrativo, lo cual la hace un interesante metarrelato. Así, Logan encuentra que Laura es una ávida lectora de los cómics de X-Men; utiliza para esconderse el nombre de “James Howlett” (su nombre de nacimiento en los cómics); y un ojo avizor detectará la katana del samurái de The Wolverine en el tanque donde viven. Más entrañable resulta la referencia a la primera película —por la que el mundo conoció a un australiano llamado Hugh Jackman interpretando a Logan/Wolverine— cuando Charles Xavier le dice a Logan que lo esperan en la Estatua de la Libertad. “Eso fue hace mucho tiempo”, contesta Logan (en realidad Laura esperaba en el motel “Liberty”, decorado con la estatua). Y, sobre todo, la preciosa cena familiar que los personajes comparten inesperadamente con una familia típica americana, y donde se ponen a recordar esa escuela especial que el profesor dirigía… Y nos damos cuenta que estos personajes son ya cultura colectiva, son nuestros amigos secretos que, como nosotros, buscan su propia redención.

Juan Carlos Carrillo Cal y Mayor

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