Más fuerza y honor
Hace 24 años, en un momento particularmente bueno del cine, se estrenó Gladiador y pronto adquirió el estatus de clásico. Una historia de honor y venganza. Un personaje noble injustamente degradado que debe luchar por su vida. El destino de un imperio en juego, que ha caído en manos de alguien sediento de poder, y quienes conjuran para liberarlo. Grandes escenas de acción, desde batallas entre ejércitos hasta peleas cuerpo a cuerpo. Todo en el contexto de un mundo atractivo que es el Imperio Romano en su esplendor. Y me detengo en todas estas características porque son las mismas que tiene esta secuela que consigue trasladar esos mismos elementos a una nueva historia que permite la experiencia a las nuevas generaciones.

Los mismos 24 años han pasado en la trama. Gobiernan Roma los jóvenes emperadores gemelos Geta y Caracalla, tan insensatos como ebrios de poder. El imperio se extiende gracias a las habilidades del noble General Acacius (Pedro Pascal), ahora esposo de Lucila (Connie Nielsen), la hija de Marco Aurelio a quien conocemos de la primera película. El protagonista, Hanno (Paul Mescal), es esclavizado por los romanos y convertido en gladiador bajo el control de Macrinus (Denzel Washington). En Roma se reencuentra con su pasado y descubre su destino.
El ya octogenario Ridley Scott sigue dirigiendo películas a un ritmo envidiable. En los últimos años ha estrenado El último duelo, House of Gucci, Napoleón, ahora Gladiador II y tiene al menos otros 5 proyectos en marcha. Eso podría poner en riesgo la calidad de sus películas, y más en algo tan esperado como la secuela de Gladiador (y tan complicado por la muerte del protagonista en la primera película). Sin embargo, cumple de sobra, e incluso aumenta la dosis en lo espectacular de las escenas de acción: los gladiadores luchan esta vez contra animales, incluido un rinoceronte y tiburones en una recreación de las célebres naumaquias en el Coliseo inundado para la ocasión.

Otra concesión al gran público, para el que va destinada esta película, es la aparición de un reparto de estrellas. Paul Mescal (lanzado a la fama por la cinta intimista e independiente Aftersun) es el protagonista, en un papel que demanda carácter, un contenido carisma, emotividad y una tremenda preparación física. Pedro Pascal, también en la cima de su carrera, es la otra figura de acción, heroico antagonista. En el lado de los villanos está un excelente Denzel Washington, como no podía ser menos, y las jóvenes estrellas de la pantalla chica Joseph Quinn (Stranger Things) y Fred Hechinger (The White Lotus) como los emperadores. Y vuelven aquellos personajes de la primera parte que quedaron vivos. Una digna secuela, que ya es mucho decir, que pone de relieve valores que parecen cada vez más diluidos con la sociedad líquida, como son la lealtad, el sacrificio, la preocupación por el buen gobierno, el honor y la gloria más allá de esta vida.

(2024) EE.UU.
DIRECCIÓN Ridley Scott
GUION David Scarpa con historia de David Scarpa y Peter Craig basados en personajes de David Franzoni
MÚSICA Harry Gregson-Williams
FOTOGRAFÍA John Mathieson
REPARTO Paul Mescal, Pedro Pascal, Denzel Washington, Connie Nielsen, Joseph Quinn, Fred Hechinger, Yuval Gonen, Tim McInnerny, Alexander Karim



