Espejito espejito
Wikipedia define el body horror (o en español horror corporal) como un «subgénero del cine de terror que muestra intencionalmente alteraciones grotescas o psicológicamente perturbadoras del cuerpo humano». Esto ya debe de poner en guardia al espectador con esta película, que pertenece enteramente a este subgénero que si bien tiene algunos clásicos de culto como La cosa (John Carpenter, 1982), La mosca (David Cronenberg, 1986) o incluso Alien (Ridley Scott, 1979), en general se compone de películas que sólo se verían en cines turbios a la medianoche y que no son del agrado del público digamos normal, oiga. Sin embargo, esta película busca decir algo más, y parece que lo logra como constatan su nominación a la Palma de Oro en el Festival de Cannes y su premio al Mejor guion en ese mismo festival. Eso y las actuaciones de Demi Moore y Margaret Qualley —estrellas paradigma de belleza de sus respectivas generaciones— han atraído las miradas hacia esta body horror, y la mirada es justamente uno de los temas que aborda. Pero vayamos por partes.

Elisabeth Sparkle (Demi Moore) es una celebridad de la televisión y del fitness que ha llegado a una edad madura, por lo que los ejecutivos de la cadena —caricatura esperpéntica del patriarcado— han decidido retirarla en busca de una sustituta más joven. Hundida por los naturales cambios en su cuerpo y por no tener ningún otro asidero humano, Elisabeth recibe de un extraño un misterioso USB con una más misteriosa invitación a probar «La sustancia» que le permitirá experimentar su desdoblamiento en una alter ego joven y bella. Así nace de su cuerpo —me ahorro los detalles— Sue (Margaret Qualley) quien pronto toma el relevo en el show televisivo gracias a su belleza corporal. Las claras reglas de La sustancia estipulan que cada versión de Elisabeth/Sue debe de vivir siete días y luego alterarse con la otra, reglas que de romperse traerían sus consecuencias, como pronto sucede y de modo ascendente.

Con toda la advertencia de imágenes gráfica que se quiera —desde la desnudez de Moore y Qualley hasta propiamente el body horror al que evoluciona— acentuadas por los constantes planos detalle y los específicamente bien logrados efectos sonoros, que se mezclan con la electrónica banda sonora del DJ Raffertie. Sin embargo, en la historia late la estructura de mito griego en forma de la búsqueda de la eterna juventud y del desdoblamiento de la protagonista —su secreto, don y maldición al mismo tiempo— que la hacen una narración universal, un moderno El retrato de Dorian Gray. Unido a esto va una feroz crítica a los medios y a una mirada (masculina, personificada en el ejecutivo de televisión interpretado por Dennis Quaid y todos los demás varones que trabajan ahí) que cosifica el cuerpo femenino volviéndolo desechable cuando pierde juventud. También plantea lo difícil de la propia aceptación en una sociedad erotizada y superficial. Todo eso es redondo antes de la «horrorosa» última media hora de película en la que varios desenlaces conclusivos se suceden uno detrás de otro, a cada cual más exasperante, más inverosímil y más sangriento y desagradable. Usted verá (o no).

(2024) Reino Unido
DIRECCIÓN Y GUION Coralie Fargeat
FOTOGRAFÍA Benjamin Kracun
MÚSICA Raffertie
REPARTO Demi Moore, Margaret Qualley, Dennis Quaid








