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Tras varios retrasos por la pandemia de covid y por los numerosos escándalos de su protagonista, el ahora no-binario Ezra Miller, se estrena esta intentona de DC Studios por acercarse al éxito de su competencia Marvel. La apuesta es el personaje de Barry Allen, que es también el superhéroe Flash, capaz de correr a gran velocidad hasta el punto de poder viajar en el tiempo —asunto clave en la trama de esta película—, y que es el personaje cómico dentro del grupo de la Liga de la Justicia: Superman, Batman, Wonder Woman y otros. Con ello, finalmente DC logra hacer una película menos oscura que sus últimos intentos, más entretenida y que, cómo no, explora los archisabidos multiversos tan de moda que ya hasta ganaron el Oscar a mejor película.

La primera película con el superhéroe de gran velocidad como protagonista no es la historia de su origen como superhéroe —menos mal— sino que lo aborda después de los hechos conocidos de las otras películas en que ha aparecido junto a Batman y Superman. En esta aventura, el divertido e inadaptado Barry Allen/Flash usa sus poderes para viajar al pasado para intentar salvar la vida de su madre y probar la inocencia de su padre, acusado de asesinarla. Por supuesto, todo sale mal, y termina en una línea temporal alterna donde debe aliarse con su insoportable yo más joven —lo que explota la vis cómica que hace divertida por fin una película de DC— y en la que sus amigos están un poco «cambiados»: no existe Superman sino Supergirl (Sasha Calle, que tendrá su película propia, por supuesto) y Batman no es su Batman (Ben Affleck) sino el primer Batman de la pantalla grande, interpretado por el ahora septuagenario Michael Keaton y que es un gran regalo a la nostalgia de quienes disfrutamos de aquellas películas de Tim Burton, con banda sonora incluida. Todos juntos deben enfrentar al malvado General Zod (Michael Shannon) que en esa realidad apenas invade la Tierra.

Así , la originalidad es casi nula —viaje en el tiempo, multiverso, y con ese pretexto narrativo recobrar otras versiones de los superhéroes como se hizo en Spiderman: No Way Home— y los efectos visuales son llamativamente malos para lo que estamos acostumbrados —la secuencia inicial del rescate de los bebés es una aberración cinematográfica, o un absurdo divertimento, depende el humor con que se vea—. Aunque tiene mérito que logre explicar visualmente el revoltijo de líneas de tiempo y universos paralelos en que se mete el personaje, por cierto con varios cameos que es mejor no arruinar a quien no la ha visto. La dirige el argentino Andy Muschetti quien dio el ancho con la nueva versión de las cintas de terror de It. Con todo, el conjunto es lo suficientemente entretenido y con un mensaje positivo de que madurar implica aceptar la realidad y no querer cambiarla a tu favor a toda costa.
(2023) EE.UU.
DIRECCIÓN Andy Muschetti
GUION Christina Hodson y Joby Harold
FOTOGRAFÍA Henry Braham
MÚSICA Benjamin Wallfisch
REPARTO Ezra Miller, Sasha Calle, Michael Keaton, Michael Shannon, Ben Affleck, Jeremy Irons, Kiersey Clemons, Ron Livingston, Maribel Verdú