Weapons. La hora de la desaparición

Niños en fuga

El subgénero de terror psicológico —como se le llama para diferenciarlo de los a veces denostados cines de horror o de terror a secas— ha tenido un auge en los últimos años, muchas veces con gran calidad, bebiendo del mejor Shyamalan (El sexto sentido) y sin duda impulsado por la obra de Jordan Peele, especialmente Get Out; o de Ari Aster (Hereditary, Midsommar). Para mí destaca también la noruega The Innocents (2021), precisamente sobre niños. Aunque sin duda su mejor precedente histórico es El resplandor de Kubrick. Es en esta línea donde quiere insertarse Zach Cregger con éste su segundo largometraje que empieza con un inquietante hecho: una noche, a las 2:17 de la madrugada, 17 niños de una misma clase salen por su propio pie de sus casas para no volver.

Resulta interesante cómo se va desarrollando la trama profundizando en cada personaje. A partir del misterio de no saber qué pasó, vamos viendo cómo se desmorona una pequeña comunidad con personajes moralmente fallidos. La profesora joven, dedicada y rebelde, víctima de la soledad y del alcoholismo; el padre de familia incapaz de mostrar cariño a su hijo; el policía que vive bajo la presión de estar casado con la hija de su superior; o el niño que debe fingir que todo está bien cuando en casa todo está muy mal. Este tono, por el que la han comparado con la excelente Prisoners (2013) de Denis Villeneuve, sin embargo se pierde por ciertos momentos de humor a los que el director —también guionista— es adepto, y sobre todo por la introducción de un personaje antagónico pasando la mitad de la película que rompe el misterio al hacer evidente lo que está sucediendo —sin una especialidad causalidad narrativa, por cierto— y se desemboca en la violencia por la violencia. 

Y es que Cregger es ciertamente bueno para plantear premisas inquietantes, igualmente lo hizo en su película anterior, Barbarian (2022). Sin embargo, el gran reto nada fácil es que eso tenga una resolución satisfactoria dramáticamente, y aquí no termina de darse. En esa línea, el guion se vale de algunos recursos narrativos de libro —un narrador que cuenta la historia, o las perspectivas complementarias de cada personaje— pero no parecen bien usados pues no añaden complementariedad a la trama sino que sólo sirven para dejar al espectador en vilo en momentos clave.

Visualmente sugerente y de buena factura, pasará a la cultura popular la imagen de los niños corriendo en una extraña postura que el director reconoce como inspirada en la célebre foto “El terror de la guerra” que ganó el Pulitzer en 1973 y que muestra a una niña vietnamita corriendo desnuda tras ser alcanzada por el napalm estadounidense, en esa misma posición. New Line Cinema venció a Netflix en la pugna por la distribución de esta película, con el argumento de que sí le daría una distribución en cines. Y ciertamente es una película que gana mucho con una audiencia que reaccione colectivamente a los giros de la trama (y luego a los horrores de la misma).

(2025) EE.UU.
DIRECCIÓN Y GUION Zach Cregger
FOTOGRAFÍA Larkin Seiple
MÚSICA Zach Cregger, Hays Holladay, Ryan Holladay
REPARTO Julia Garner, Josh Brolin, Alden Ehrenreich, Amy Madigan, Benedict Wong, Cary Christopher, Austin Abrams

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