Pícaro del ping-pong
Conozcan a Marty Mauser, un joven neoyorquino de clase baja que en los años de la posguerra (1952, concretamente) busca cumplir un sueño pues, como dice, su vida tiene un propósito: ser el campeón del mundo de tenis de mesa (porque «ping-pong» es casi despectivo para los iniciados en ese deporte, más en esa época donde aún no era tan reconocido). Para lograrlo no dudará en arriesgarlo todo, dispuesto a convencer, manipular, seducir, atropellar (literalmente) o aplastar (también literalmente) a quien haga falta. ¿Es una buena persona? Claro que no. ¿Es encantador? Desde luego. Interpretar a este pícaro le permite hacer a Timothée Chalamet el papel de su vida hasta ahora, que marca un antes y un después en su carrera.

Dirigida por Josh Safdie, por primera vez en solitario sin su hermano Ben (quien a su vez dirigió este año The Smashing Machine, donde Dwayne Johnson/The Rock interpretó a otro atleta de la vida real), fue escrita junto con Ronald Bronstein, colaborador habitual de los Safdie. Inspirada tangencialmente en la vida real de Marty Reisman, Josh Safdie y Ronald Bronstein lo llevan a su territorio haciendo de éste un personaje no tan distinto del protagonista de otras películas suyas como Good Time o como Uncut Gems, con la que tiene muchos paralelismos. En ese sentido, no se trata de una «película de deportes» inspiradora con un héroe que va ascendiendo venciendo obstáculos. Por el contrario, es una película intensa, a ratos incómoda, un poco transgresora, pero también divertida. Como el propio protagonista.

Alrededor de Marty se mueve un amplio universo de personajes que se ven afectados por él. Los interpreta un excelente y poco convencional reparto, que incluye a varios actores no profesionales o celebridades de otros ámbitos. Así, está Rachel (Odessa A’zion), pareja romántica de Marty con quien procrea un hijo apenas arrancar la película en unos originales créditos iniciales con aires de PowerPoint. Gwyneth Paltrow interpreta a una afamada actriz veterana que inverosímilmente cae en los encantos de Marty, en parte por su matrimonio frustrado con el magnate de las plumas estilográficas Rockwell (Kevin O’Leary, empresario conocido por el programa de TV Shark Tank). Fran Drescher (La Niñera de aquel otro programa televisivo) interpreta a la abnegada aunque interesada madre del protagonista; mientras el polémico director de cine Abel Ferrara interpreta a otro personaje secundario, al igual que el rapero Tyler the Creator. El rival deportivo japonés a vencer es interpretado por un jugador profesional de tenis de mesa que es sordo, Koto Kawaguchi.

Sin embargo, todos estos rostros pueblan un muy bien creado ambiente de los años 1950’s, gracias a la excelente fotografía que se ve antigua deliberadamente, así como al diseño de vestuario y de producción. Los distintos personajes parecen gente normal de esa época y no actores en una película. El propio Timothée Chalamet luce un acné que le da un aire poco favorecido que contribuye a esta narrativa. Y a pesar de situarse en ese momento histórico, la película nos traslada también a los años 1980’s como si hubiera sido hecha en esa época. A eso contribuye la innovadora banda sonora de Daniel Lopatin, un DJ que hace música valiéndose de sintetizadores entre otros instrumentos, además de las emblemáticas canciones también ochenteras, lo que crea un efecto único en una cinta así.
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Son pues las oscuras aventuras de un personaje que no tiene ningún escrúpulo. Al carecer de moral, no le importa robar, decir un chiste salvaje sobre el Holocausto (él es judío, justifica) o humillarse en lo que sea necesario, llámese jugar ping-pong con un león marino como espectáculo, o dejarse nalguear con una paleta de ping-pong como reprimenda. Su mucha astucia, impulsada por una voluntad titánica, se enfrenta a no pocos obstáculos, haciendo que el espectador se pregunte cuál será el que finalmente lo frene al estrellarse con la realidad. O lo haga aprender. Su trayectoria está bien definida por las canciones que acompañan su viaje: de «Forever Young» a «Everybody’s Got to Learn Sometime» a «Everybody Wants to Rule the World». Quizá el último plano tenga la respuesta.
(2025) EUA
DIRECCIÓN Josh Safdie
GUION Josh Safdie y Ronald Bronstein
MÚSICA Daniel Lopatin
FOTOGRAFÍA Darius Khondji
REPARTO Timothée Chalamet, Odessa A’zion, Gwyneth Paltrow, Kevin O’Leary, Abel Ferrara, Tyler Okonma, Fran Drescher, Emory Cohen, Géza Röhrig, Koto Kawaguchi