Pelear cantando
Hay ideas millonarias y ésta, como se ha demostrado, es una de ellas. Tres superestrellas de pop coreano que en realidad son guerreras que han heredado la misión ancestral de mantener a raya a los demonios y, con su canto, lograr la victoria definitiva del bien sobre el mal. Así se logra un aire de mito universal, a la vez que se explotan pegadizas canciones y se sigue a tres protagonistas femeninas fuertes. Como se dice por ahí, Frozen caminó para que Las guerreas K-Pop pudieran volar. Hoy es un fenómeno masivo. A día de hoy es la película más vista de Netflix (sin descartar que muchas visualizaciones sean de un mismo usuario; piénsese en niñas adolescentes que ven esto en bucle). Semanas después de su estreno en streaming se puso en cines en pleno verano, en versión sing-along, para que la gente pudiera ir a cantar como si fuera un concierto. Ya hay segunda parte en planeación y seguro veremos mucho más de esto.

Con todo, no es un producto de consumo superficial. Por un lado, cuida los aspectos locales que representa, a la vez que apela a lo universal. Así, hay fragmentos de las canciones en coreano, pero sobre todo se nota en el diseño de sus espacios y de sus personajes, desde el tigre de bengala y la urraca —icónicos de los minhwa coreanos, una artesanía popular— hasta los gestos y reacciones de las protagonistas cuyos rasgos se expanden caricaturescamente al más puro estilo animé. Las canciones, de un género que lleva años siendo tendencia, son pegadizas y permiten lucir el rango vocal. Los demonios deciden que la forma de vencerlas es crear una boy band de pop coreano dando paso a un duelo musical, éxito garantizado.
Por otro lado, además de ser divertida y entretenida, la historia tiene elementos profundos. La protagonista Rumi —lideresa de estas nuevas Ángeles de Charlie, si Charlie en vez de su líder fuera su empleado, un agente regordete— es un personaje con dimensiones, con secretos ocultos y un conflicto interior propio complejo. Otro tanto puede decirse de su contraparte, un hombre condenado a ser demonio. Así se exploran temas como la esperanza y la aceptación, se muestran los peligros de querer ser bueno escondiendo los propios defectos a toda costa, y cómo el mal se alimenta de nuestros miedos y de la desunión. Larga vida a las guerreras K-Pop.

(2025) EE.UU.
DIRECCIÓN Chris Appelhans & Maggie Kang
GUION Maggie Kang, Danya Jimenez, Hannah McMechan, Chris Appelhans
FOTOGRAFÍA Gary H. Lee
MÚSICA Marcelo Zarvos
REPARTO (voces) Arden Cho, May Hong, Ji-young Yoo, Ahn Hyo-seop, Yunjin Kim, Ken Jeong, Lee Byung-hun, Daniel Dae Kim