Eddington

Western de pandemia

Mayo 2020. En pleno confinamiento, Joe Cross (Joaquin Phoenix), sheriff del pequeño pueblo de Eddington, Nuevo México, tiene que lidiar con la desinformación, el mandato de usar cubrebocas —impulsado por el carismático alcalde Ted García (Pedro Pascal)—, sus problemas maritales con su traumatizada esposa (Emma Stone) y su suegra que vive con ellos, los jóvenes woke que se manifiestan en sus calles y una crispación social que está a nada de estallar como un polvorín. El cuarto largometraje del siempre provocador Ari Aster se aleja esta vez del terror de Hereditary y de Midsommar, así como de la psicodelia traumática de Beau tiene miedo, para llevarnos con un estilo realista y satírico a un muy reciente pasado y sumergirnos en la locura de la sociedad polarizada en la que, por cierto, aún continuamos.

Hábilmente no cae en ideologías ni en caricaturizar (en exceso) a unos ni otros. El protagonista, interpretado magistralmente por Joaquin Phoenix, es un hombre conservador y poco reflexivo que no considera que los problemas como el covid o el movimiento Black Lives Matter sea algo que deba afectar a su pequeño pueblo. Como tantos, no entiende que no entiende (¿y hoy ya quién entiende?). También está el alcalde oportunista que manipula a sus votantes mientras firma un acuerdo con un centro de datos para desarrollar inteligencia artificial, aunque dañe el medio ambiente; o la mujer traumatizada por abuso sexual que busca respuesta en un pseudo mesías de internet; o la que escucha teorías de la conspiración día y noche; o el adolescente que se vuelve woke para impresionar a una chica; el afroamericano irónicamente acusado de racismo por ser policía; o los terroristas de Antifa.

Con un ritmo algo irregular, la primera parte se cuece lento aunque tiene el interés de llevarnos a ese pasado no tan lejano donde las discusiones eran en torno al uso de cubrebocas, la distancia de seguridad o la prohibición de hacer reuniones. Como buena sátira, tiene su dosis de comedia muy efectiva. Al tratarse de este director, no es de sorprender que el tercer acto sea desquiciado, cargado de violencia y donde los personajes son capaces de lo impensable. Sin embargo, se mantiene en la realidad y es coherente con la trama, siempre con mucha tensión. Durante la pandemia sabíamos que se harían películas sobre esta época. Y se intuía que el costo social iba a ser mayor que el costo de salud del virus como tal. Hoy, inmersos en la posverdad aprovechada por políticos y otros poderosos, y fomentada por los algoritmos que nos hacen vivir en cámaras de eco, la sátira de Ari Aster más que una advertencia es una constatación genial y terrible de hasta dónde hemos llegado.

(2025) EE.UU.
DIRECCIÓN Y GUION Ari Aster
FOTOGRAFÍA Darius Khondji
MÚSICA Bobby Krlic & Daniel Pemberton
REPARTO Joaquin Phoenix, Emma Stone, Pedro Pascal, Austin Butler, Micheal Ward, Deirdre O’Connell, Luke Grimes, Cameron Mann, Matt Gomez Hidaka, Amélie Hoeferle, Clifton Collins Jr.

Superman

Supermilenial

El hombre más poderoso pero que no es un hombre. El problema narrativo del superhéroe por excelencia es precisamente que no puede ser vencido (de ahí que los cómics inventaran la kriptonita, para que tuviera alguna debilidad) y que es difícil identificarse con él porque no es humano. A eso se sumaron problemas de marketing reciente: el cuestionamiento de las cintas de DC Comics, y sobre todo de la más reciente versión de Superman, que al menos no han estado a la altura (de taquilla y fans) de la competencia, es decir Marvel. Lejos quedó el mítico superhéroe encarnado en pantalla por el icónico Christopher Reeve. Así que buscando alejarse de la solemnidad, DC dio total control de esta versión a James Gunn (Guardianes de la Galaxia, Escuadrón Suicida) y el resultado es más ligero, divertido y ha conseguido convencer.

La cinta empieza ágil in medias res, pues ya nadie quiere ver las archisabidas historias de origen de los superhéroes. Y no sólo ágil sino con un Superman vulnerable: herido y casi muerto, lo cual lo hace cercano. El personaje de Clark Kent / Superman en esta cinta es acorde a su generación. Tiene conciencia social y ecológica, y una gran conexión emocional con su súper perro (se llama Krypto, fabuloso y continuo deus ex machina). Inmaduro emocionalmente, incluso en los primeros minutos de la cinta es casi infantil, cuando intenta justificarse ante su novia Lois Lane. Solamente es más infantil el villano Lex Luthor, soberbio caprichoso millonario y genio, con un equipo de técnicos que parecen gente normal pero están ahí cooperando gustosos al mal (así me imagino el coworking de la red social X o de Meta).

Un poco abrumadora porque pasan muchas cosas y hay muchos personajes, la trama opera los tres niveles de conflicto armónicamente: el conflicto externo es una guerra fronteriza entre dos países de medio oriente en la que Superman quiere ayudar a los desvalidos y Luthor tiene intereses geopolíticos (cualquier parecido con la guerra actual en Ucrania o Gaza es pura coincidencia). El conflicto relacional es de Superman y Luthor («tu obsesión conmigo se está volviendo un poco rara») pero también entre Clark Kent y Lois Lane, que son amigovios a escondidas. Más interesante es el conflicto interno: Clark fue criado en la tierra por sus padres adoptivos como alguien bueno que debe usar sus poderes para ayudar, y él pensaba que esa era la voluntad de sus padres biológicos en su planeta de origen, pero descubre que no. Fue enviado a conquistar. Lex Luthor hace público este dato y logra lo único que Superman no puede vencer: una crisis reputacional en medios sociales. Incluso utiliza simios/bots que tuitean hashtags ofensivos (cualquier parecido con Elon Musk es pura coincidencia). Así se presenta el dilema más humano y más profundo de la película: la libertad y la determinación de uno mismo a través de los propios actos.

James Gunn consigue darle nueva vida al personaje, con un estilo fresco que incluye coloridas imágenes, buenos efectos visuales y secuencias de acción, excelente música (incluyendo el tema ya clásico del personaje, compuesto por John Williams) y bastante humor. El relativamente desconocido David Corenswet es un buen Superman/Clark Kent (grandulón buenazo que sigue aprendiendo) y Rachel Brosnahan una Lois Lane más madura y actual. Con ella y sus colegas se muestra la importancia del periodismo, esa profesión de riesgo de verdaderos héroes sin capa (aunque la entrevista que le hace a Superman sea una lección de cómo hacer mal una entrevista). Sobresale Nicholas Hoult como un despreciable Lex Luthor y se introduce también a otros metahumanos (Linterna Verde, Hawkgirl, Mr Terrific, Metamorfo…). Parece entonces que fue un paso en la dirección adecuada. Desde luego habrá más.

(2025) EE.UU.
DIRECCIÓN Y GUION James Gunn
FOTOGRAFÍA Henry Braham
MÚSICA David Fleming & John Murphy
REPARTO David Corenswet, Rachel Brosnahan, Nicholas Hoult, Skyler Gisondo, Edi Gathegi, María Gabriela de Faría, Sara Sampaio, Nathan Fillion, Isabela Merced, Anthony Carrigan, Zlatko Buric, Mikaela Hoover, Neva Howell, Pruitt Taylor Vince, Wendell Pierce, Alan Tudyk, Bradley Cooper, Angela Sarafyan

The Fantastic Four: First Steps

Con F de Familia

Un matrimonio maduro. Años de intentar tener un bebé. Casi lo habían olvidado. Y un día, el milagro. Prueba de embarazo positiva. Todo cambia, todo mejora. Una nueva vida es esperanza. Una escena intimista que abre… la sexta fase del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU). El matrimonio son Reed Richards (Pedro Pascal) y Sue Storm (Vanessa Kirby), también conocidos como Mr Fantastic y la Mujer Invisible, que junto con Johny Storm/La Antorcha Humana (Joseph Quinn) y Ben Grimm/La Mole/La Cosa (Ebon Moss-Bachrach) conforman el equipo de superhéroes conocidos como Los 4 Fantásticos. Poco dura su gozo pues el villano interplanetario Galactus se dispone a devorar la Tierra… salvo que le entreguen al bebé por nacer.

Estamos ante el quinto intento de llevar a la pantalla el emblemático cómic de este cuarteto. Intento porque las cuatro películas anteriores (de 1994, 2005 y su secuela de 2007, y 2015) son célebres por no haber gustado al público, hasta el punto de que se consideraba un material casi maldito para el cine, y que sólo se ha trasladado bien en la adaptación no oficial que son Los Increíbles de Pixar. Sin embargo, tras recobrar los derechos de autor de estos superhéroes con la adquisición de Fox por parte de Disney (dueño también de Marvel), finalmente el MCU decidió hincarle el diente a la súperpoderosa familia.

La originalidad de la apuesta de los distintos guionistas involucrados y del director Matt Shakman (conocido por la excelente serie de WandaVision, de lo más interesante culturalmente que ha hecho Marvel) corre en tres líneas. En primer lugar, el contexto «retrofuturista» en que se sitúa. Ubicada en la «Tierra 828» (un universo paralelo a los que ya estamos acostumbrados), la estética es de los años 60’s pero con tecnología del futuro. Esto hace que tenga un estilo visual atractivo, distinto a las anteriores cintas de Marvel, con mucho uso de efectos visuales prácticos, además de una edición ágil y fresca a la que se suma la excelente banda sonora de Michael Giacchino. En segundo lugar, aunque estemos en una cinta de superhéroes, los personajes tienen conflictos internos que se sienten reales y profundos. Reed cuya inteligencia no toma en cuenta los sentimientos propios y ajenos. Sue y el desarrollo de la maternidad protectora. Johny que quiere salir del estereotipo y demostrar su inteligencia. El buenazo de Ben que busca el amor aunque es literalmente de piedra. Incluso la villana Silver Surfer (Julia Garner) tiene un pasado y un móvil.

La tercera línea es el conflicto dramático en sí mismo. Más allá de todo el contexto tan poco realista como puede ser el de los superhéroes, la trama se centra en algo tan cercano y universal como la familia. Tan antiguo como el Génesis y la petición que suena inconcebible: sacrifica a tu hijo. ¿Es aceptable sacrificar una vida para salvar muchas, al mundo entero? Es el dilema de las vías del tren llevado al extremo. Y viene la respuesta de la madre. «No sacrificaré a mi hijo para salvar el mundo. No sacrificaré al mundo para salvar a mi hijo». ¿Quién es más fuerte que una madre, por más intergaláctico que se sea? Y el misterio del bebé. «Puede que seas el ser más poderoso del universo, pero hay que cambiarte los pañales», o algo así le dice Reed a su bebé, cual San José. En fin, la cinta no es perfecta, por supuesto. Es cine de Marvel. Pero funciona y gusta, e incluso permite estas lecturas. Bravo.

(2025) EE.UU.
DIRECCIÓN Matt Shakman
GUION Josh Friedman, Eric Pearson, Jeff Kaplan, Ian Springer, Kat Wood
MÚSICA Michael Giacchino
FOTOGRAFÍA Jess Hall
REPARTO Pedro Pascal, Vanessa Kirby, Joseph Quinn, Ebon Moss-Bachrach, Julia Garner, Ralph Ineson, Natasha Lyonne, Paul Walter Hauser, Sarah Niles, Mark Gatiss