Furiosa

Regreso al descampado yermo (existencial)

Nueve años después de la increíble Mad Max: Fury Road, sublimación de una saga de culto que cada vez se alinea más con nuestra decadente y apocalíptica realidad (recomiendo leer esa crítica, que repasa la saga). Nueve años después, decía, la mente loca e incansable de George Miller nos entrega una precuela de esa película, la historia de origen del personaje de Furiosa, originaria de una comunidad matriarcal, un oasis en medio del desierto mortal en que se ha convertido el mundo en esta fantasía distópica. Sin tener la fuerza sintética de la película a cuya trama precede, y por tanto no igualarla ni mucho menos superarla, sí es un digno regreso a ese mundo y a ese tipo de película, con acción trepidante, sin perderse en diálogos y una premisa temática profunda.

La saga de Mad Max dio un giro hacia el protagonismo femenino y esta vez es la actriz de moda Anya Taylor-Joy quien toma el relevo de Charlize Theron para interpretar a Furiosa (tanto como la niña Alyla Browne, pues Taylor-Joy no aparece sino hasta que transcurrió la primera hora de película). Es un personaje bien construido tanto en el guion, la dirección y la interpretación. Prácticamente sin diálogos, su fuerza está en su mirada estoica, donde se acumulan los incontables padecimientos de su vida que en Fury Road sólo se intuían y aquí se muestran. Los roles masculinos corren a cargo, por un lado, del villano —acertadamente llamado Dementus— donde Chris Hemsworth tras su nariz prostética (para no parecerse demasiado a su icónico Thor) se suelta haciendo un personaje socarrón y caricaturesco, a ratos empático y a ratos deleznable. El héroe noble (lo más cercano al Max de los filmes anteriores) es Tom Burke, y también aparecen los villanos de Fury Road, un poco más jóvenes en la trama.

Se cumple pues con una entrega más (parece que todavía falta otra, la del pasado del Max de Fury Road) con excelentes dosis de acción (la secuencia del intento de asalto a una poderosísima pipa armada a toda velocidad, de unos 15 minutos de metraje, es antológica) filmada artesanalmente y llena de referencias tanto clásicas (la Iliada sobre todo) como bíblicas y concretamente cristianas. Aunque, como los propios títulos finales parecen decir, lo mejor que puede hacer esta película es redirigirte a ver (o volver a ver) a su antecesora.

(2024) EE.UU., Australia
DIRECCIÓN George Miller
GUION George Miller y Nick Lathouris
MÚSICA Tom Holkenborg (Junkie XL)
FOTOGRAFÍA Simon Duggan
REPARTO Anya Taylor-Joy, Chris Hemsworth, Tom Burke, Alyla Browne, Lachy Hulme, John Howard, Elsa Pataky, Charlee Fraser

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