Robot Dreams

El núcleo de la amistad

«La amistad es innecesaria, como la filosofía, como el arte…
No tiene valor de supervivencia; sino que es una de esas cosas
que le dan valor a la supervivencia.»
C. S. Lewis, Los cuatro amores

Esto es muy extraño. Una película de animación española, sin diálogos, situada en Nueva York antes del 9-11. La dirige un artista de elecciones peculiares, Pablo Berger, quien sorprendió en 2012 con su versión de cine mudo de una Blancanieves en la España torera. La protagoniza un perro que vive como cualquier otro ciudadano neoyorkino. Y es la historia de su amistad con un robot que compra y le llega por mensajería. Los dibujos son sencillos, los colores diáfanos. Y pues, viene a ser un pequeño milagro. Un relato divertido y profundo sobre la amistad, la soledad, la vida moderna, la inseguridad, nuestras relaciones con otros. En fin, una merecidísima nominación al Oscar a Mejor película animada.

Berger adapta la novela gráfica de Sara Varon. Ciertamente era ambicioso construir todo un largometraje, y así hay muchos fragmentos meramente episódicos, si bien divertidos, y todos contribuyen a la trama. El mérito es lograrlo sin que sepamos casi nada de estos personajes. Y que sea un poco absurdo incluso. En fin, como las buenas alegorías, cuanto más sencilla mejor. Ayuda mucho la bella música original de Alfonso de Villalonga, así como el leitmotiv de September de Earth, Wind & Fire. Hay, en fin, una notable crítica a la sociedad contemporánea: no deja de ser sospechoso que su amigo sea fabricado y entregado en su puerta. En la época del streaming, hay que darle la oportunidad, pues lo mejor llega al final, aunque tenga algunos fragmentos a la mitad que no se sepa bien a dónde van.

(2023) España
DIRECCIÓN Pablo Berger
GUION Pablo Berger basado en la novela gráfica de Sara Varon
MÚSICA Alfonso de Villalonga

Días perfectos

Una existencia contemplativa

La vida moderna va muy rápido. Hay demasiados estímulos. Pantallas, notificaciones, llamadas perdidas. Los días se llenan de reuniones, gestiones, compromisos. La semana transcurre frenética y nos arroja al fin de semana, en el que se buscan estímulos fuertes para justificar el agotamiento de la semana. No está claro a dónde se va, pero lo que sí es que se va a toda velocidad hacia allá. A veces dan ganas de desconectar de todo y llevar una vida simplemente más sencilla. Con una rutina clara. Sin sobresaltos. Eso es lo que parece haber decidido el protagonista de Días perfectos, a quien ya lo conocemos así, limpiando los sofisticados baños públicos de Tokio, con una actitud metódica, sonriente, mientras disfruta de lo cotidiano: la luz del sol pasando a través de las hojas de los árboles, o los casetes con éxitos del rock de los 60’s y los 70’s.

El sorprendente cineasta alemán Wim Wenders entrega una película preciosa, de producción japonesa. La carrera de Wenders salta con facilidad del documental a la ficción. Sus tres nominaciones al Oscar han sido por sus documentales, si bien es famoso por joyas cinematográficas de culto como Paris, Texas o Wings of Desire. Antes de esta película hizo un sincero y muy positivo documental sobre el Papa Francisco. Y ahora, por qué no, se lleva a su director de fotografía a Japón, a filmar esta historia co-escrita con un guionista japonés. Y firma una de las películas más hermosas, en su mismo estilo. Aquí no hay actos, ni un protagonista que busque un objetivo. Nada de fórmulas hollywoodescas. Lo que hay es un ritmo propio que va sumergiendo al espectador en la vida del protagonista. A algunos les parecerá lento. Y tendrán razón, afortunadamente.

Sin afán de simplificarla (si bien es simple, en el sentido más positivo del término) pero como guía, podemos decir que se sostiene en dos puntos principales: la música y la actuación. El soundtrack es una excelente selección atribuida a las cintas de casete del protagonista: Lou Reed, Nina Simone o los Rolling Stones acompañan al protagonista, y nos acompañan a nosotros. En cuanto a actuación, la película recae entera en la estrella japonesa Koji Yakusho (quizá conocido para el público occidental por su papel en Babel de Alejandro G. Iñárritu) quien hace una interpretación entrañable, de esas que se dicen que son «la mejor de su carrera». Prácticamente sin diálogos, como reclama la naturaleza de su personaje, pero con un rostro que transmite expresión en todo momento. Su plano final merece pasar a la Historia del cine.

(2023) Japón
DIRECCIÓN Wim Wenders
GUION Wim Wenders & Takuma Takasaki
FOTOGRAFÍA Franz Lustig
REPARTO Koji Yakusho, Tokio Emoto, Arisa Nakano, Sayuri Ishikawa